Incendio en Salamina golpea una base naval y reaviva la crisis de fuego en Grecia
Un incendio en Salamina alcanzó una instalación de la Armada griega y forzó la evacuación de dos aldeas, en medio de una ola de calor que mantiene a buena parte del país en alerta máxima. Grecia vuelve a pelear contra un verano de fuego con saldo ya mortal.
Un incendio forestal declarado este martes en la isla griega de Salamina, muy cerca de Atenas, llegó hasta una base de la Armada helena y obligó a evacuar a los habitantes de dos localidades cercanas, en una nueva jornada marcada por la emergencia climática y el riesgo extremo de propagación. Las llamas avanzaron con rapidez en una zona de vegetación baja donde también hay un vertedero, y en pocos minutos alcanzaron varios almacenes de la instalación militar, según informó la emisora privada Skai.
De acuerdo con esa versión, el material afectado corresponde a baterías en proceso de retirada y otros equipos obsoletos almacenados por la Marina, sin presencia de municiones ni de material bélico de alto riesgo. Aun así, vecinos reportaron explosiones durante el avance del fuego. Más de 80 bomberos, apoyados por 25 camiones, tres helicópteros y tres aviones cisterna, trabajaban para contener el incendio, mientras Protección Civil ordenaba evacuar Ano Vasilika y Nea Salamina. La situación en Salamina se suma a la de otros dos fuegos activos en el centro del país: uno en Beocia, cerca de Ayios Vlasios y Tsoukalades, que ya obligó a desalojar ambas aldeas, y otro cerca de Stefani, a unos 40 kilómetros al noroeste de Atenas.
El episodio no es aislado ni sorprendente para Grecia, que atraviesa un verano especialmente severo. Hace apenas dos semanas, otros dos incendios en la misma isla dejaron dos muertos y diez heridos, uno de ellos de gravedad. Y a finales de julio, el peor siniestro de la temporada arrasó más de 13.000 hectáreas en Beocia y llegó hasta el oeste de Ática, destruyendo viviendas, cultivos e industrias. Esta semana, con temperaturas que rozaron los 41,5 grados y una sensación térmica superior en varios puntos del país, gran parte del territorio se mantiene en el tercer nivel de alerta por incendios. El dato más preocupante es que el balance humano ya asciende a once muertos en lo que va del año, entre ellos cuatro bomberos, una cifra que revela hasta qué punto el fuego dejó de ser una emergencia estacional para convertirse en una amenaza estructural.
En la práctica, lo que ocurre en Salamina y Beocia muestra la vulnerabilidad de Grecia frente a una combinación explosiva: calor extremo, vegetación seca, infraestructura expuesta y vientos capaces de multiplicar el daño en minutos. Para la población civil, eso se traduce en evacuaciones repentinas, pérdida de viviendas y una presión constante sobre los servicios de emergencia; para el Estado, en un desafío que ya no se limita a apagar incendios, sino a prevenir un desastre que se repite con más fuerza cada verano.


