Colombia

Brote de tosferina en Necoclí deja un menor muerto y cuatro contagios

Hace 9 horas

Un brote de tosferina en una comunidad indígena de Necoclí dejó un menor muerto y otros cuatro casos confirmados, lo que encendió las alarmas sanitarias en Urabá antioqueño. Las autoridades mantienen cerco epidemiológico para frenar la propagación.

La muerte de un menor de edad y la confirmación de cuatro contagios más por tosferina en una comunidad indígena de Necoclí, en el Urabá antioqueño, obligaron a las autoridades sanitarias a activar un cerco epidemiológico en la zona. El caso fue confirmado el pasado viernes y puso en evidencia la fragilidad de algunos territorios apartados frente a enfermedades prevenibles por vacunación.

De acuerdo con lo reportado por El Tiempo (Colombia), el foco del brote se concentra en una comunidad indígena del municipio, donde se trabaja para identificar contactos cercanos, contener nuevos contagios y verificar el estado de vacunación de niños y adultos expuestos. La tosferina, una infección respiratoria que puede ser especialmente grave en menores de edad, exige respuesta rápida porque se transmite con facilidad y puede complicarse en cuestión de días.

Este episodio no solo vuelve a poner el foco sobre Necoclí, sino sobre una realidad conocida en varias regiones del país: cuando la cobertura de vacunación no llega a tiempo o la atención médica se demora, enfermedades que parecían controladas vuelven a cobrar vidas. En territorios con barreras geográficas, culturales y de acceso, el riesgo se multiplica. Por eso el cerco epidemiológico no es una medida simbólica, sino una carrera contra el reloj para evitar que el brote se expanda a otras familias y comunidades.

Lo ocurrido también deja una advertencia más amplia para Antioquia y para Colombia: la vigilancia epidemiológica no puede relajarse, especialmente en zonas rurales e indígenas donde la presencia institucional suele ser intermitente. Mientras las autoridades buscan frenar la cadena de transmisión, la prioridad inmediata pasa por detectar síntomas, reforzar la vacunación y garantizar atención oportuna. En estos casos, cada hora cuenta y cada omisión puede costar otra vida.

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