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El Lliure abre su 50º aniversario con una comedia que mira a su espíritu fundacional

Hace 2 horas
El Lliure abre su 50º aniversario con una comedia que mira a su espíritu fundacional

Imagen: El País

Una comedia sobre un grupo de jóvenes que intenta remontar La bella Helena abrió la celebración del 50º aniversario del Lliure. La obra de Miquel Mas Fiol, que también dirige, busca reactivar el pulso fundacional del colectivo y mirar de frente al presente cultural.

El Lliure ha decidido celebrar sus 50 años mirando hacia su origen, y lo ha hecho con una apuesta que mezcla memoria, ironía y presente: una comedia sobre un grupo de jóvenes que intenta remontar La bella Helena. La obra, escrita y dirigida por Miquel Mas Fiol, inauguró la programación con la intención de recuperar el espíritu fundacional del colectivo, ese impulso casi artesanal y combativo que convirtió al teatro en una referencia cultural de Barcelona y de todo el país.

La elección no parece casual. En tiempos en que buena parte de la escena teatral busca atraer públicos cada vez más fragmentados, arrancar un aniversario con una pieza que habla de jóvenes organizándose para levantar un montaje tiene algo de declaración de principios. Según informó El País, la propuesta de Mas Fiol pone en primer plano el trabajo colectivo, la tensión entre entusiasmo y precariedad y la necesidad de seguir preguntándose qué significa hacer teatro hoy. No se trata solo de celebrar una trayectoria, sino de revisar desde dentro el lugar que ocupa una institución que nació, precisamente, para sacudir inercias.

Ese gesto tiene peso simbólico. El Lliure no cumple medio siglo como una sala cualquiera: su historia está ligada a una idea de teatro público, abierto y exigente, capaz de dialogar con su tiempo sin renunciar a una mirada crítica. Volver a ese punto de partida, además, en un contexto cultural marcado por la subida de costes, la competencia por la atención y la fragilidad de muchos proyectos escénicos, es una forma de recordarle al sector que la identidad también se construye desde la memoria. En ese sentido, la obra de Mas Fiol funciona como espejo y como homenaje: habla de una generación que quiere montar un clásico, pero también de otra que, medio siglo después, sigue preguntándose cómo sostener una compañía, una casa teatral y una vocación compartida.

La celebración del aniversario, por tanto, no se limita a una mirada nostálgica. Lo que está en juego es si el Lliure puede seguir siendo un espacio de renovación y no solo de prestigio acumulado. Y ahí está la clave de la propuesta elegida para abrir el programa: recordar que el teatro vive cuando se arriesga, cuando se ensaya con otros y cuando se atreve a convertir su propia historia en materia escénica. En una época de consumo rápido y atención dispersa, ese mensaje importa más de lo que parece, porque habla no solo del futuro de una sala, sino de la salud cultural de una ciudad entera.

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