Encuesta en Brasil deja a Bolsonaro y Lula empatados antes del balotaje

Imagen: clarin colombia
La nueva encuesta de Quaest dejó a Flávio Bolsonaro y a Lula prácticamente empatados de cara al balotaje del domingo: 45% contra 44%. El sondeo recorta a un punto la ventaja que antes era de dos y confirma una elección totalmente abierta.
A pocos días del balotaje en Brasil, la disputa presidencial quedó reducida a una carrera al límite. El nuevo sondeo de Quaest muestra a Flávio Bolsonaro con 45% de intención de voto y a Lula con 44%, un margen de apenas un punto que consolida un empate técnico y deja la elección abierta hasta el último tramo de la campaña.
La medición anterior marcaba una diferencia mayor, aunque también ajustada: 46% para Bolsonaro y 44% para Lula. Ese movimiento, pequeño en apariencia, importa mucho en una contienda donde cada décima puede alterar la lectura política del momento. Según informó clarin colombia, el dato más relevante no es solo la ventaja mínima, sino la confirmación de que ninguno de los dos candidatos logra despegarse con claridad en un escenario polarizado y extremadamente competitivo.
El estrechamiento de la distancia también habla del clima electoral brasileño: una sociedad dividida, con voto duro, pocos indecisos y una campaña que parece resolver menos que antes sobre programas y más sobre identidades políticas. En ese contexto, el balotaje del domingo se perfila como una definición de alto voltaje, no solo por el resultado en sí, sino por lo que representa para el rumbo del país más grande de América Latina. Para los votantes de a pie, eso significa que decisiones sobre economía, empleo, seguridad y gobernabilidad podrían depender de un puñado de votos en las urnas.
La encuesta de Quaest, al dejar a ambos prácticamente en el mismo nivel, también sugiere que el desenlace dependerá de la movilización final, de los errores de campaña y de la capacidad de cada bloque para retener a sus electores. En elecciones tan cerradas, el último día no suele cambiarlo todo, pero sí puede inclinar la balanza. Brasil llega así al domingo con un mensaje claro: nadie tiene el triunfo asegurado y el país entero se prepara para una definición que puede decidirse por muy poco.




