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Leipzig cierra su Bachfest con una 'Misa en Si menor' de alto voltaje

Hace 1 hora
Leipzig cierra su Bachfest con una 'Misa en Si menor' de alto voltaje

Imagen: El País

Leipzig cerró su Bachfest con una interpretación sobresaliente de la 'Misa en Si menor', en una edición marcada por el diálogo entre tradición y presente. La ciudad ya mira a 2027, cuando conmemorará los 300 años del estreno de la 'Pasión según san Mateo'.

Leipzig despidió su Bachfest con una lectura de alto nivel de la 'Misa en Si menor', una de esas obras que parecen resumir por sí solas la magnitud de Johann Sebastian Bach y la capacidad del festival para convertir la ciudad en una capital musical de primer orden. El cierre dejó la sensación de que la gran cita bachiana no solo preserva una tradición, sino que sigue encontrando maneras de hacerla vibrar con sentido contemporáneo: no como un museo sonoro, sino como un espacio vivo de escucha y confrontación artística.

La edición de este año, según destacó El País, se caracterizó por un tono más dialogante, algo que en un festival dedicado a Bach no es un matiz menor. Dialogar aquí significa abrir el repertorio a distintas lecturas, contrastar estilos, conectar intérpretes, públicos y épocas, y entender que la música de Bach sigue siendo un terreno fértil para la discusión estética. En ese marco, la 'Misa en Si menor' funcionó como una especie de culminación natural: una obra monumental, de arquitectura compleja y exigencia extrema, que pone a prueba a cualquier ensamble y al mismo tiempo ofrece al público una síntesis de fe, dramatismo y pensamiento musical difícil de igualar.

Lo que ocurre en Leipzig importa más allá del circuito especializado. Esta ciudad no solo conserva el legado de Bach; lo administra como una parte central de su identidad cultural y de su proyección internacional. Cada edición del Bachfest atrae a melómanos, investigadores, intérpretes y visitantes que consumen cultura, ocupan hoteles, llenan salas y sostienen una economía local que entiende que el patrimonio también tiene consecuencias materiales. Pero el valor del festival no se agota en la taquilla: en tiempos de consumo cultural acelerado, Leipzig insiste en la idea de que la música de concierto puede ser un lugar de concentración colectiva, de memoria compartida y, sí, de debate sobre cómo se interpreta hoy a un compositor convertido en símbolo universal.

La mirada ya está puesta en el próximo año, cuando la ciudad conmemorará los 300 años del estreno de la 'Pasión según san Mateo', una de las cimas de la música sacra occidental y una obra inseparable de la historia musical de Leipzig. Ese aniversario no será solo una fecha redonda en el calendario bachiano: será una nueva prueba de cómo una ciudad puede convertir su pasado en presente sin banalizarlo. En un panorama europeo donde muchos festivales compiten por atraer atención con fórmulas cada vez más efímeras, Leipzig parece haber encontrado una vía más sólida: apostar por la excelencia artística, pero también por la conversación cultural. Y esa combinación, en el fondo, explica por qué Bach sigue convocando multitudes tres siglos después.

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