Netanyahu arremete contra el Nobel otorgado a Navi Pillay

Imagen: clarin colombia
Benjamin Netanyahu reaccionó con dureza al Nobel de la Paz otorgado a Navi Pillay, a quien su oficina vinculó con acusaciones contra Israel en Gaza. El premio reabrió la disputa internacional sobre la guerra y el papel de los organismos multilaterales.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, arremetió contra el Comité Nobel después de que este otorgara el Premio Nobel de la Paz a la jurista sudafricana Navi Pillay. La reacción oficial, difundida desde su cuenta en X, no solo cuestionó la decisión sino que convirtió el galardón en un nuevo frente de choque político en medio de la guerra en Gaza y la presión internacional sobre Israel.
Según informó clarín colombia, la molestia de Netanyahu se concentró en el perfil de Pillay, quien presidió la comisión independiente de investigación de la ONU que acusó a Israel de cometer genocidio en la Franja de Gaza. Para el gobierno israelí, esa trayectoria descalifica a la jurista y refuerza la idea de que ciertos organismos multilaterales han asumido posiciones abiertamente hostiles frente a Israel. La crítica fue amplificada además por Donald Trump, quien también cuestionó la elección a través de un mensaje compartido.
Más allá del choque personal o diplomático, el episodio revela algo más profundo: la batalla por el relato sobre Gaza sigue abierta y el Nobel, lejos de traer consenso, terminó funcionando como combustible político. Para Israel, el premio a Pillay se lee como una validación a voces que han denunciado su ofensiva militar; para sus detractores, en cambio, es un reconocimiento a una jurista con trayectoria en derechos humanos y en sistemas de justicia internacional. Ese contraste explica por qué la premiación no pasó inadvertida y por qué generó una respuesta tan frontal desde la oficina del primer ministro.
El caso también refleja el clima global que rodea la guerra. Cada gesto, informe o reconocimiento internacional se interpreta hoy como una toma de posición. Y en esa disputa, la administración de Netanyahu parece decidida a no ceder terreno: responde con dureza, denuncia sesgos y busca disputar no solo lo que ocurre sobre el terreno en Gaza, sino también la legitimidad de quienes lo narran y juzgan desde fuera.



