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Un pico alpino pierde su nombre y corrige el homenaje a un científico con pasado nazi

Hace 2 horas

Un pico de los Alpes austríacos perdió su nombre y también el metro extra que lo convertía en “tres mil”. La decisión busca borrar un homenaje a Wolfgang Pillewizer, geógrafo con pasado nazi, y reabre el debate sobre memoria histórica.

Una montaña de los Alpes austríacos conocida hasta ahora como Pillewizer dejó de llevar ese nombre y volvió a medir 2.999 metros, después de que alpinistas retiraran la placa con la que durante décadas se honró a Wolfgang Pillewizer, un científico cuyo pasado nazi hizo insostenible el homenaje. La decisión, impulsada por la sección de Salzburgo del Club Alpino Austríaco, no es solo simbólica: también deshace la maniobra que en 1988 había convertido artificialmente esa cima anónima en un supuesto “tres mil”, con una pila de piedras añadida para alcanzar esa cifra.

De acuerdo con el comunicado difundido por la organización, el grupo que ascendió a la cumbre el 28 de agosto desmontó tanto la placa conmemorativa instalada hace 38 años como la estructura de piedras que elevaba la montaña un metro más de lo que realmente marcaba su altitud. El gesto tiene una carga histórica evidente. Pillewizer, geógrafo, cartógrafo y glaciólogo austríaco, se afilió en su juventud al Partido Nacionalsocialista Alemán (NSDAP), a las SA y más tarde a la Liga Nazi de Profesores, y según el propio club, su trayectoria durante el periodo nazi lo vincula de manera ineludible con la aplicación de una ideología racista y criminal. La entidad sostuvo que ya no quiere rendir homenaje a quienes fueron cómplices o beneficiarios del régimen.

El caso importa porque resume una discusión que atraviesa a Europa desde hace años: qué hacer con los nombres, monumentos y reconocimientos heredados de épocas marcadas por el autoritarismo. En Austria, como en Alemania y otros países del continente, la revisión de símbolos públicos asociados al nazismo no es un ejercicio cosmético, sino una forma de ordenar la memoria colectiva y definir qué valores se quieren proyectar hacia adelante. En este caso, además, hay una ironía difícil de ignorar: la montaña fue manipulada para cumplir el deseo personal de tener un “tres mil”, y hoy ese gesto queda deshecho por una decisión ética e histórica. En otras palabras, la geografía vuelve a decir la verdad que durante años se maquilló con piedras y placa.

El Club Alpino de Salzburgo ahora coordina con la Comisión de Nombres Geográficos y otras autoridades los trámites para que el pico figure de nuevo sin denominación oficial y con su altura real en mapas y bases de datos. Puede parecer un detalle menor en medio de las grandes tensiones políticas del presente, pero no lo es. En sociedades que siguen debatiendo cómo lidiar con su pasado, hasta una montaña puede convertirse en una disputa por la memoria, la responsabilidad y la forma en que se enseña la historia a las nuevas generaciones.

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