Accidente en Cali reabre debate sobre control de motos eléctricas
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Una motocicleta eléctrica en la que viajaban tres mujeres, incluida una niña, terminó bajo una volqueta en Cali en un accidente que reabre el debate sobre el control de estos vehículos. La autoridad local recordó que estas motos están obligadas a cumplir las mismas reglas y revisiones que las convencionales.
Un grave accidente en Cali volvió a poner bajo la lupa el uso de motocicletas eléctricas en la ciudad y, sobre todo, la laxitud con la que muchos de estos vehículos circulan en las calles. Una motocicleta de este tipo, en la que viajaban tres mujeres —entre ellas una niña—, quedó debajo de una volqueta en un siniestro que dejó en evidencia no solo la vulnerabilidad de los pasajeros, sino también los vacíos de control y cultura vial que todavía persisten en la movilidad urbana.
Según informó El Tiempo (Colombia), la Secretaría de Movilidad de Cali aprovechó el caso para recordar que las motocicletas eléctricas no están por fuera de la norma: deben someterse a los mismos controles que una moto convencional. Eso implica requisitos de circulación, revisión técnica cuando aplique, uso de elementos de protección y el cumplimiento estricto de las reglas de tránsito. En la práctica, sin embargo, este tipo de vehículos suele moverse en una zona gris para muchos conductores, que los perciben como una alternativa menor, casi doméstica, cuando en realidad pueden alcanzar velocidades y exponer a sus ocupantes a los mismos riesgos que cualquier motocicleta tradicional.
Lo ocurrido en Cali importa por una razón de fondo: la transición hacia vehículos eléctricos no elimina los problemas estructurales de la movilidad, y en algunos casos incluso los agrava cuando la regulación no se aplica con rigor. La ciudad enfrenta desde hace años una combinación explosiva de congestión, alta siniestralidad vial y una presencia creciente de motos en todos sus formatos. En ese contexto, el mensaje de la autoridad es claro: no hay excepción por ser eléctrica. Para la gente de a pie, esto significa que la seguridad no depende del tipo de motor, sino del cumplimiento de las normas, del diseño vial y de la responsabilidad de quienes conducen y transportan pasajeros, especialmente menores de edad.
El accidente deja además una pregunta incómoda para las autoridades y para los usuarios: ¿cuántas motocicletas eléctricas circulan sin el mismo control que una moto de gasolina? Si no se corrige esa brecha, la promesa de una movilidad más limpia puede terminar chocando, literalmente, con una realidad mucho más dura en las calles. En ciudades como Cali, donde el tránsito ya castiga de forma desigual a peatones, motociclistas y pasajeros, la prevención no puede seguir dependiendo de la suerte ni de la improvisación.



