ONG alerta que la emergencia por los terremotos en Venezuela sigue abierta y pide no frenar la ayuda
Imagen: infobae estados unidos
Tras dos semanas y media en el terreno, el presidente de GEM, Michael Capponi, regresó al sur de Florida advirtiendo que la emergencia por los terremotos en Venezuela sigue abierta. La organización insiste en que la ayuda no puede frenarse porque miles de damnificados continúan dependiendo de donaciones y suministros.
La emergencia humanitaria causada por los terremotos en Venezuela no terminó con el temblor inicial ni con la cobertura de los primeros días. Esa es la advertencia que deja el regreso al sur de Florida de Michael Capponi, presidente de la ONG Global Empowerment Mission (GEM), quien después de dos semanas y media de trabajo en la zona describió un escenario prolongado, con necesidades básicas que siguen sin resolverse y una población que aún depende de la llegada constante de ayuda.
Según informó Infobae Estados Unidos, Capponi volvió con el mensaje de que la asistencia no puede interrumpirse porque los daños materiales y sociales siguen acumulándose. En el terreno, la organización ha estado impulsando el envío de donaciones y suministros esenciales para atender a los damnificados, en una tarea que no se limita a la entrega de insumos de emergencia, sino a sostener una respuesta continua frente a una crisis que, por su naturaleza, suele desaparecer de la agenda pública mucho antes de que desaparezca del mapa de las familias afectadas. GEM insiste en que las necesidades no son simbólicas ni marginales: son de agua, comida, refugio y apoyo inmediato para comunidades que quedaron expuestas.
Lo que aquí importa no es solo el trabajo de una ONG, sino la advertencia de fondo: en países como Venezuela, donde la fragilidad institucional y la emergencia social se entrecruzan, un desastre natural puede convertirse rápidamente en una crisis de larga duración. Cuando un terremoto golpea una realidad ya debilitada, la capacidad de respuesta del Estado suele quedar corta y el peso recae en redes humanitarias, voluntarios y donantes privados. Por eso Capponi insiste en que el compromiso debe sostenerse en el tiempo. La experiencia reciente en desastres de la región demuestra que la primera ola de solidaridad suele ser la más visible, pero no necesariamente la más decisiva; la verdadera diferencia la hacen los envíos repetidos, la logística y la continuidad. Para los damnificados, eso se traduce en algo muy concreto: no poder esperar a que el ciclo informativo pase a otra cosa.
El llamado de GEM también funciona como recordatorio para la diáspora venezolana y para quienes, dentro y fuera de Estados Unidos, siguen de cerca la situación del país. La distancia geográfica no reduce el impacto de una catástrofe cuando hay familias enteras tratando de reconstruir su vida sobre ruinas, con servicios interrumpidos y acceso limitado a recursos esenciales. En ese contexto, la frase que resume el mensaje de la ONG es simple pero contundente: no se puede olvidar. Y en una emergencia prolongada, olvidar suele ser el primer paso para abandonar a quienes más necesitan que la ayuda siga llegando.



