Getafe golpea primero y queda a un paso de la Conference League

Imagen: El País
El Getafe dio un golpe casi definitivo en la pelea por la Conference League al vencer con autoridad en el Coliseum. Con dos goles de ventaja para la vuelta en Belgrado, el equipo de Bordalás se acerca a una clasificación histórica, aunque el desenlace aún exige temple.
El Getafe quedó muy cerca de sellar una clasificación histórica a la Conference League tras imponerse con solvencia en el Coliseum, en una noche en la que Ünal y Mojica marcaron el tono de un triunfo que deja la eliminatoria bien encaminada. El equipo de José Bordalás construyó una ventaja de dos goles antes del viaje a Belgrado, un margen valioso pero todavía frágil ante el ambiente hostil que le espera en Serbia.
La victoria no solo alimenta la ilusión azulona: confirma también que el Getafe llega a este tramo decisivo de la temporada con una identidad competitiva muy definida. Según informó El País, el conjunto madrileño supo aprovechar sus momentos, golpeó con eficacia y sostuvo el plan con la intensidad que ha convertido al equipo en una de las apuestas más incómodas de la competición. Ünal abrió el camino y Mojica amplió la renta en un partido que el Coliseum vivió con la mezcla de ansiedad y esperanza que suele acompañar a las noches importantes.
El reto, sin embargo, sigue lejos de estar resuelto. Belgrado será una caldera y el Getafe tendrá que defender una renta que, en Europa, nunca garantiza nada. Ese es precisamente el valor de esta victoria: no solo acerca al club a una clasificación que tendría impacto deportivo y económico, sino que refuerza el relato de un equipo que ha hecho de la resistencia su mejor carta de presentación. Para una entidad como el Getafe, acostumbrada a pelear en los márgenes, entrar en la Conference League no sería un premio menor; sería una confirmación de que su modelo aún tiene recorrido en el continente.
Más allá del resultado, el partido deja una lectura de fondo: el fútbol de Bordalás sigue teniendo traducción en escenarios de máxima exigencia. En una temporada marcada por la búsqueda de estabilidad y por la necesidad de convertir cada detalle en ventaja, el Getafe se ha ganado el derecho a soñar. Ahora le toca sostener ese sueño fuera de casa, en un contexto que pondrá a prueba tanto su oficio como su capacidad para resistir bajo presión.




