Undav rescata a Alemania y Nagelsmann avanza con más dudas que certezas

Imagen: El País
Alemania evitó un tropiezo que habría encendido las alarmas y selló su pase a la siguiente ronda gracias a un doblete tardío de Deniz Undav. El equipo de Julian Nagelsmann volvió a mostrar problemas para generar juego, pero respondió cuando más lo necesitaba.
Alemania salió viva de un partido mucho más incómodo de lo previsto y reafirmó su condición de candidata, aunque dejando más dudas que certezas en el camino. Cuando el encuentro parecía atorado y con la selección de Julian Nagelsmann atrapada en su propia falta de ideas, apareció Deniz Undav para resolverlo con un doblete en el tramo final y asegurar la clasificación a la siguiente ronda.
El desarrollo del juego dejó una fotografía conocida para el combinado alemán: posesión sin profundidad durante largos pasajes, dificultades para acelerar en campo rival y una dependencia creciente de chispazos individuales para romper el orden del adversario. Según lo que dejó el partido, a Alemania le costó mucho fabricar ocasiones limpias y también le faltó continuidad en el último tercio, un problema que viene persiguiendo al equipo cada vez que se enfrenta a bloques bien cerrados. La diferencia, esta vez, fue la eficacia. Undav no solo sostuvo la remontada, sino que convirtió una noche que podía terminar en frustración en un alivio competitivo de enorme valor.
El resultado importa porque Alemania no juega solo para avanzar; juega para convencer. Y en un torneo o eliminatoria donde cada partido pesa como un juicio público, las sensaciones cuentan casi tanto como el marcador. Nagelsmann sigue teniendo una plantilla con talento, pero todavía no encuentra una fórmula estable para convertir ese potencial en un dominio sostenido. La clasificación, en ese sentido, le da oxígeno al proyecto y evita que la presión se dispare demasiado pronto, pero no resuelve el fondo del asunto: a esta selección le sigue faltando fluidez cuando el rival le niega espacios y la obliga a construir desde la paciencia. Para un equipo con la historia y las exigencias de Alemania, ese tipo de carencias no son un detalle menor, sino una advertencia.
Lo que deja este partido es una paradoja muy alemana: una victoria que confirma jerarquía, pero también exhibe grietas. Undav ganó protagonismo con goles que valen oro y Nagelsmann se llevará la clasificación, pero el espejo del encuentro sigue mostrando una selección que todavía busca su mejor versión. Si quiere sostener su candidatura de verdad, no le bastará con sobrevivir a base de apariciones aisladas en los minutos finales. Tendrá que imponer ritmo, generar más fútbol y reducir su dependencia de rescates individuales, porque en las rondas que vienen las concesiones suelen pagarse mucho más caro.


