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Uno de cada tres vehículos no supera la ITV y casi uno de cada cinco falla por riesgos graves

Hace 10 horas
Uno de cada tres vehículos no supera la ITV y casi uno de cada cinco falla por riesgos graves

Imagen: El País

Uno de cada tres vehículos obligados a pasar la ITV no logra salir airoso de la revisión, un dato que revela el estado real de parte del parque automotor. Según El País, las estaciones además rechazan al 19% de los automóviles por defectos graves o muy graves.

La Inspección Técnica de Vehículos volvió a dejar una señal incómoda sobre el estado de muchas carreteras antes de que el coche siquiera arranque: uno de cada tres vehículos obligados a pasar la ITV no supera la revisión en el primer intento. Según informó El País, el filtro no se queda en detalles menores; las estaciones rechazan al 19% de los automóviles por defectos graves o muy graves, una cifra que convierte la inspección en algo más que un trámite burocrático y la acerca a lo que realmente es: una barrera de seguridad pública.

El dato importa porque la ITV suele mirarse con resignación por parte de conductores que la asocian con gasto, pérdida de tiempo y papeleo, pero la estadística muestra otra cara. Cuando un vehículo falla, no siempre lo hace por una luz fundida o una avería menor; en una proporción relevante aparecen problemas que comprometen la circulación o elevan el riesgo para quienes van dentro y para quienes comparten la vía. Eso pone sobre la mesa una realidad incómoda para miles de familias: mantener un automóvil en condiciones no es solo cuestión de combustible o seguro, sino también de asumir reparaciones que, en muchos casos, llegan justo cuando el bolsillo está más apretado.

Que casi un 20% de los coches reciba un rechazo por fallas serias también habla del desgaste acumulado en el parque automotor y de la tensión entre la vida útil que los conductores estiran por necesidad y los estándares que exige la seguridad vial. En un país donde el vehículo privado sigue siendo clave para trabajar, llevar a los hijos al colegio o conectar zonas mal cubiertas por el transporte público, una ITV adversa no es un simple tropiezo administrativo: puede significar días sin movilidad, talleres saturados y un gasto inesperado que golpea sobre todo a los hogares con menos margen económico. Por eso el dato no debe leerse como una anécdota técnica, sino como una radiografía del costo real de circular en autos que muchas veces van al límite.

La lectura de fondo es clara: la ITV funciona como termómetro de un problema mayor que combina mantenimiento pospuesto, envejecimiento del parque y una cultura de conducción que a menudo deja la revisión para el final. Si la inspección detecta defectos graves en casi uno de cada cinco vehículos, el debate no debería centrarse solo en la incomodidad del trámite, sino en cuántos accidentes, averías y sustos se evitan gracias a un control que, aunque impopular, sigue siendo uno de los pocos mecanismos capaces de sacar de la calle un coche peligroso antes de que sea tarde. En tiempos en que cada euro cuenta, pasar la ITV ya no es solo cumplir con la norma: es una prueba concreta de cuánto cuesta, de verdad, mantener un automóvil en condiciones seguras.

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