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Uzbekistán podría llegar golpeado al duelo con Colombia en el Mundial 2026

Hace 1 hora
Uzbekistán podría llegar golpeado al duelo con Colombia en el Mundial 2026

Imagen: depor

Uzbekistán encendió las alarmas a pocos pasos de su duelo con Colombia en el Mundial 2026 por el estado de Jaloliddin Masharipov, una de sus piezas más influyentes. Si su ausencia se confirma, el equipo de Fabio Cannavaro perdería desequilibrio en un partido que ya miraba con cautela.

Uzbekistán encendió las alarmas en la antesala de su cruce con la Selección Colombia en el Mundial 2026. Según informó depor, el problema gira en torno a Jaloliddin Masharipov, futbolista considerado una pieza clave dentro del andamiaje que dirige Fabio Cannavaro, y cuya situación física o deportiva abre una incógnita seria para la selección asiática justo cuando más necesita estabilidad.

La preocupación no es menor. Masharipov ha sido uno de esos nombres que le dan identidad a un equipo: orden en la circulación, pausa para administrar la pelota y capacidad para romper líneas cuando el partido se atasca. Cuando una selección de perfil emergente como Uzbekistán pierde a un jugador de ese peso, no solo se resiente el funcionamiento ofensivo; también se altera la confianza del grupo y se obliga al entrenador a rehacer planes en un escenario de máxima exigencia. En una Copa del Mundo, donde los detalles deciden, una baja así puede inclinar la balanza antes incluso de que empiece el partido.

Para Colombia, esta noticia no significa relajarse, pero sí cambia el mapa de lectura del encuentro. Un rival con menos variantes o con una pieza estructural en duda suele volverse más predecible, aunque eso no garantiza nada frente a un técnico como Cannavaro, acostumbrado a competir desde la disciplina táctica y el orden defensivo. El Mundial 2026, además, amplía la exposición de selecciones que llegan con menos cartel pero con hambre de protagonismo, y Uzbekistán quiere ser parte de ese grupo. Por eso cualquier contratiempo físico en nombres relevantes no se interpreta como un simple inconveniente: puede modificar la manera en que un equipo se anima a atacar, presionar o sostener el ritmo durante noventa minutos.

El caso Masharipov también deja una lección más amplia para el torneo: en una cita mundialista, la profundidad de plantilla vale casi tanto como la calidad de los titulares. Colombia, que suele vivir estos escenarios con la presión de la expectativa y el peso de la historia, sabe que no puede confiarse ante rivales que llegan sin tanta vitrina, pero sí con trabajo acumulado y una motivación enorme por dar el golpe. Si la baja de Masharipov se confirma, Uzbekistán llegará con un golpe sensible; si termina superándolo, habrá fortalecido su narrativa competitiva antes de enfrentar a una selección que no suele perdonar errores.

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