Vecinos de Benito Juárez alertan por veneno y trampas en parques: temen por niños y mascotas

Imagen: infobae
Vecinos de Benito Juárez encendieron las alarmas por el uso de veneno para ratas y trampas para ardillas en áreas verdes de la alcaldía. La denuncia apunta a un riesgo directo para mascotas, niños y fauna urbana que habita o recorre los parques.
La colocación de veneno para ratas en áreas verdes de la alcaldía Benito Juárez, en la Ciudad de México, abrió un nuevo frente de preocupación entre vecinos: no solo por el posible daño a las especies objetivo, sino por el riesgo que esto representa para mascotas, niñas y niños que utilizan diariamente los parques. A la denuncia se sumó además el señalamiento de que también se estarían instalando trampas para ardillas, una medida que, según los habitantes, golpea innecesariamente a la fauna urbana y convierte zonas de convivencia en espacios potencialmente peligrosos.
De acuerdo con lo reportado por infobae y con lo que usuarios han difundido en redes sociales, el malestar vecinal no gira únicamente en torno al control de plagas, sino a la forma en que se está aplicando. En parques y camellones, donde suele haber tránsito constante de familias, corredores y paseadores de perros, la presencia de sustancias tóxicas o dispositivos de captura puede derivar en intoxicaciones accidentales, lesiones o impactos más amplios sobre el ecosistema urbano. La preocupación crece porque, en la práctica, no siempre hay señalización suficiente, vigilancia permanente ni claridad sobre los protocolos usados para evitar daños colaterales.
El fondo del problema es más amplio que una queja puntual. En ciudades densamente pobladas como la capital mexicana, el manejo de fauna sin criterios de prevención puede convertirse en un asunto de salud pública y de convivencia. Las ratas sí representan un riesgo sanitario y su control es una obligación de las autoridades, pero hacerlo sin medidas transparentes, sin advertencias visibles y sin evaluar el impacto sobre otras especies abre una discusión sobre qué tipo de espacio público se está construyendo. En una alcaldía donde los parques son parte de la vida cotidiana, cualquier decisión de este tipo afecta directamente a quienes los usan para ejercitarse, descansar o llevar a sus hijos y animales de compañía.
La denuncia también refleja un cambio de fondo en la relación entre ciudadanía y autoridad: hoy los vecinos no solo exigen limpieza o mantenimiento, también piden decisiones urbanas más responsables con el entorno. Si se confirma el uso indiscriminado de veneno y trampas, el caso podría escalar hacia una exigencia de revisión de protocolos y de mayor supervisión oficial. En otras palabras, no se trata solo de ratas o ardillas: se trata de cómo se administra el espacio público y de quién asume el costo cuando una solución mal implementada termina poniendo en riesgo a toda la comunidad.

