Política

Luis Carlos Reyes denuncia amenazas y advierte que podría pedir asilo

Hace 1 hora

Luis Carlos Reyes, exdirector de la Dian, denunció amenazas de muerte y dijo que un láser fue apuntado hacia él y su familia. El exfuncionario advirtió sobre la falta de protección y no descartó pedir asilo más adelante.

Luis Carlos Reyes, exdirector de la Dian, elevó en las últimas horas una alerta que va más allá de una disputa personal con el poder: denunció amenazas de muerte y aseguró que un láser fue apuntado en dirección a él y a su familia. El mensaje, que expone un nivel preocupante de vulnerabilidad, refleja el costo que puede tener en Colombia ocupar cargos de alta exposición en medio de tensiones políticas y judiciales cada vez más agresivas.

De acuerdo con lo que reveló El Tiempo - Política, Reyes manifestó una profunda preocupación por la desprotección en la que se encuentra su entorno cercano. No solo habló de un riesgo directo contra su integridad, sino también de la sensación de que quienes lo rodean podrían quedar igualmente expuestos. En ese marco, el exdirector de la Dian no cerró la puerta a buscar asilo en el futuro, una señal que evidencia la gravedad con la que percibe la situación y el deterioro de sus garantías de seguridad.

El caso no es menor. Reyes estuvo al frente de una de las entidades más sensibles del Estado colombiano, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, un cargo que suele poner al funcionario en el centro de presiones políticas, decisiones fiscales y conflictos de alto impacto. Que una figura de ese nivel denuncie amenazas de esta naturaleza obliga a mirar de cerca el ambiente de hostilidad que enfrentan algunos exfuncionarios en Colombia, especialmente cuando sus declaraciones o decisiones tocan intereses poderosos. La pregunta de fondo no es solo quién amenaza, sino qué tan preparado está el Estado para proteger a quienes quedan en la mira después de pasar por cargos públicos.

Más allá del episodio puntual, lo que deja esta denuncia es un síntoma inquietante: la normalización del miedo como parte del ejercicio público. Cuando un exalto funcionario dice que evalúa pedir asilo, el asunto deja de ser un asunto de seguridad individual y se convierte en una alerta institucional. En un país donde la protección efectiva muchas veces llega tarde o no llega, este tipo de denuncias reabre el debate sobre la capacidad real del Estado para garantizar que el ejercicio de lo público no termine castigado con amenazas, exilio o silencio.

Noticias relacionadas