Mundo

Venezuela evalúa salir de la OPEP y acelera un giro petrolero hacia EE.UU.

Hace 2 horas

Venezuela vuelve a abrir una puerta que parecía cerrada: un eventual abandono de la OPEP, justo cuando Washington negocia una mayor presencia en sus yacimientos petroleros. La jugada reordena equilibrios en Caracas, golpea la cohesión del cartel y puede mover el tablero energético global.

Venezuela está evaluando una decisión de alto voltaje político y económico: abandonar la OPEP después de más de seis décadas de pertenencia, al tiempo que estrecha su relación con Estados Unidos en una negociación que podría darle a Washington una participación relevante en sus yacimientos petroleros. Si esa ruta se concreta, no sería solo un giro diplomático. Sería una señal de que Caracas busca redefinir su lugar en el mapa energético mundial, incluso a costa de tensar la unidad de la organización petrolera que durante décadas ayudó a sostener la influencia de sus exportadores.

Según informó Clarín Colombia, la eventual salida de Venezuela abriría dudas inmediatas sobre la capacidad de la OPEP para mantenerse cohesionada y seguir marcando el pulso de los precios del crudo. El anuncio no es menor: Venezuela fue uno de los miembros fundadores más importantes del grupo y, pese al colapso de su industria petrolera en los últimos años, sigue teniendo un peso simbólico dentro del cartel. Al mismo tiempo, el hecho de que Estados Unidos negocie con el gobierno venezolano una participación importante en los yacimientos del país revela un cambio pragmático en la relación bilateral, marcada durante años por sanciones, desconfianza y choques ideológicos.

Lo que está en juego va mucho más allá de un trámite diplomático. Si Venezuela se aparta de la OPEP, el cartel perdería a uno de sus integrantes históricos justo en un momento en que su capacidad de coordinación ya enfrenta presiones por la competencia entre productores, la transición energética y la volatilidad del mercado. Para Caracas, en cambio, la cercanía con Washington podría traducirse en acceso a inversión, tecnología y una posible reactivación parcial del sector petrolero, un aspecto clave para una economía golpeada por la inflación, la caída de ingresos y el deterioro de su infraestructura. Para Estados Unidos, la apuesta es estratégica: asegurar influencia en un país con enormes reservas probadas y ampliar su margen de maniobra en un mercado global todavía sensible a cualquier alteración en la oferta.

La lectura de fondo es clara: Venezuela intenta moverse donde antes no podía. Y si esa reconfiguración se confirma, el impacto no se limitará a las élites políticas o a los corredores petroleros. También puede sentirse en el precio de la gasolina, en la estabilidad del mercado energético y en la capacidad real de la OPEP para seguir actuando como un bloque con voz propia. En un escenario global cada vez más incierto, la pregunta no es solo si Venezuela se irá de la organización, sino qué tipo de país quiere ser cuando deje de mirar exclusivamente hacia sus viejos aliados y comience a negociar abiertamente con su antiguo antagonista.

Noticias relacionadas