Paula Blasi encadena triunfos y se proyecta como candidata seria para el Tour de Francia

Imagen: El País
Paula Blasi volvió a golpear con autoridad: un mes después de ganar la Vuelta a España en el Angliru, se impuso en el Tour de los Pirineos con una fuga decisiva en el Tourmalet. Su racha la coloca como una de las ciclistas más sólidas de la temporada rumbo al Tour de Francia.
Paula Blasi está convirtiendo cada carrera en una confirmación. Un mes después de coronarse en la Vuelta a España en el Angliru, la ciclista catalana sumó un nuevo triunfo de peso en el Tour de los Pirineos, donde resolvió la prueba con una fuga en el Tourmalet, uno de los escenarios más exigentes del ciclismo europeo. No es solo otra victoria en el palmarés: es una señal de forma, ambición y control competitivo en el tramo de la temporada en el que muchas corredoras empiezan a medir fuerzas pensando en el Tour de Francia.
La secuencia importa por sí sola. Ganar en el Angliru ya había colocado a Blasi en una conversación más seria dentro del pelotón, porque esa cima no admite atajos ni victorias casuales. Repetir ahora en el Tour de los Pirineos, y hacerlo en una ascensión tan emblemática como el Tourmalet, refuerza la idea de que la catalana no está viviendo un pico aislado, sino una progresión sostenida. En una disciplina donde la regularidad suele separar a las promesas de las candidatas reales, dos golpes de autoridad en montaña pesan más que una simple colección de buenos resultados.
El contexto también ayuda a entender por qué esta racha llama la atención. El ciclismo femenino vive una etapa de mayor visibilidad, pero sigue exigiendo una prueba constante de fortaleza en carreras de fondo, especialmente en las grandes cimas que históricamente han servido para medir jerarquías. Por eso el Tourmalet tiene un valor simbólico adicional: allí no solo se gana tiempo, también se gana reputación. Para una corredora española, además, enlazar triunfos de este calibre alimenta una narrativa que el ciclismo nacional necesitaba desde hace tiempo: la de una figura capaz de competir con ambición internacional y de sostener ese nivel durante varias semanas. Si Blasi mantiene esta curva ascendente, su nombre dejará de ser una sorpresa para convertirse en una referencia incómoda para sus rivales.
Lo que viene ahora será una prueba distinta, quizá más dura que la de las victorias recientes: gestionar expectativas. En el deporte de élite, dos triunfos no garantizan nada, pero sí cambian la conversación. A partir de aquí, cada kilómetro que corra Blasi tendrá el peso de una candidata en ascenso y el escrutinio propio de quien empieza a dejar de perseguir carreras para empezar a marcarlas. Y si el Tour de Francia estaba en el horizonte como una aspiración razonable, hoy ya aparece como el siguiente examen lógico para una ciclista que ha demostrado, en muy poco tiempo, que sabe ganar donde más cuenta.




