De la Fuente minimiza la goleada de Croacia y cuida a Lamine Yamal

Imagen: infobae
Luis de la Fuente rebajó la lectura del 0-7 de Croacia ante Inglaterra y lo calificó como un accidente antes del duelo de este martes por la Liga de Naciones. También dejó claro que cuidará las cargas de su plantilla y que Lamine Yamal no jugará más de 270 minutos en esta ventana.
Luis de la Fuente quiso bajar la temperatura antes del choque de este martes entre España y Croacia por la Liga de Naciones. El seleccionador español afirmó que la goleada sufrida por los balcánicos ante Inglaterra no cambia su lectura del rival y defendió que se trató de un episodio aislado, no de una radiografía real del nivel croata. Al mismo tiempo, dejó una advertencia sobre la gestión física de su plantilla: nadie superará los 270 minutos en los cuatro partidos de esta ventana internacional.
En rueda de prensa, el técnico insistió en que Croacia sigue siendo una selección de máximo nivel, con peso propio en el fútbol europeo durante la última década, y que una derrota tan abultada no borra su jerarquía competitiva. Según explicó, ese resultado puede servir incluso como combustible emocional para un equipo que llega herido y con la necesidad de reaccionar. De la Fuente, sin embargo, también remarcó que España se juega mucho en este cruce: la clasificación y la oportunidad de encarrilar su camino en el torneo ante un adversario que, por historia reciente, exige concentración máxima.
El otro gran foco estuvo en Lamine Yamal, titular en los tres primeros encuentros y convertido ya en una de las piezas más determinantes del equipo. De la Fuente defendió que el cuerpo técnico está administrando sus minutos con prudencia y negó cualquier intención de exprimirlo sin medida. La frase sobre los 270 minutos marca una línea clara: en una selección que compite cada pocos días, la prioridad es llegar viva física y mentalmente a los tramos decisivos. En el caso de Lamine, el seleccionador fue aún más lejos y lo describió como un futbolista con la ansiedad propia de los grandes ganadores, esa mezcla de hambre, ambición y necesidad constante de ir a más que en él no se interpreta como un problema, sino como una virtud competitiva.
Ese mensaje tiene una lectura más amplia para España: el equipo ya no gira solo alrededor del talento, sino también de cómo protegerlo. En un calendario cada vez más cargado, administrar a jugadores como Lamine Yamal, Laporte o Dani Olmo deja de ser una cuestión secundaria para convertirse en una decisión estratégica. Lo que está en juego no es únicamente un partido ante Croacia, sino el equilibrio entre rendimiento inmediato y preservación de una generación que, si se maneja bien, puede sostener a la selección durante años.



