Vilau salva la tarde en Las Ventas y se mete en la final de Cénate Las Ventas
Mario Vilau se llevó la única oreja de la noche en Las Ventas y aseguró su pase a la final de "Cénate Las Ventas". La novillada de Sagrario Moreno dio opciones, pero solo el catalán aprovechó una corrida marcada por la caída de fuerza y el viento.
Mario Vilau fue el único que encontró premio en una novillada de oportunidades desiguales en Las Ventas y, con una oreja de peso, se clasificó para la final del certamen Cénate Las Ventas junto a El Mene y Nacho Torrejón. La tarde, celebrada este 16 de julio en Madrid, dejó una lectura clara: la corrida de Sagrario Moreno, bien presentada y con una media de 523 kilos, ofreció materia prima para el triunfo, pero solo el novillero catalán tuvo la determinación y la capacidad de insistir hasta convertir una faena intensa en resultado tangible.
Vilau construyó su triunfo en el sexto, un novillo que acudió de hinojos a la puerta de toriles y pasó muy cerca del torero antes de seguir la muleta con cierta entrega, aunque sin sobrarle fuerzas. El catalán apostó de principio a fin, especialmente por el pitón derecho, donde ligó muletazos con un ritmo que sostuvo la atención del tendido. La obra tuvo emoción, pero también oficio: Vilau supo aprovechar la clase del animal cuando la tuvo y empujarla cuando empezó a aflojar. La estocada al primer intento terminó de redondear una actuación que no fue solo valiente, sino también resolutiva. Antes, con su primero, ya había mostrado disposición, aunque aquel novillo se vino abajo demasiado pronto después de un arranque prometedor y dejó su labor sin opción real de premio.
La novillada dejó, además, una fotografía bastante reconocible del momento que atraviesan muchos festejos menores en plazas de gran exigencia: hay toros con presencia, hay comportamiento, pero el éxito depende de ajustar rápido, leer la fuerza y saber qué hacer cuando la embestida se agota. Luis Pasero, por ejemplo, tuvo una tarde de más a menos. Su mejor momento llegó al natural, en una serie ya avanzada con su segundo, pero la falta de acierto con la espada le cerró cualquier posibilidad de trofeo. López Peregrino, debutante, tampoco logró cuajar su paso por el ruedo: el viento le complicó el manejo del capote y su falta de mando se notó ante dos utreros que pedían más firmeza y continuidad. En conjunto, la tarde confirma que Las Ventas no regala nada y que en certámenes como Cénate Las Ventas no basta con mostrarse: hay que mandar, resolver y rematar.
Por eso la oreja de Vilau pesa más que un simple trofeo. En una plaza donde cada detalle cuenta, su triunfo no solo le abre la puerta de la final, sino que lo coloca en una posición de crédito ante un público que suele castigar la tibieza y premiar la entrega con criterio. Para los jóvenes novilleros, este tipo de citas son mucho más que una competencia: son una prueba de supervivencia en la que se decide quién está preparado para dar el siguiente paso. Y en una noche en la que la ganadería sí dio opciones, el catalán fue el único capaz de convertirlas en noticia.



