Gobierno niega reunión entre De la Espriella y congresistas por Ley de Rescate Económico

Imagen: infobae colombia
El Gobierno desmintió que Alejandro De la Espriella haya sido convocado a una reunión con congresistas para discutir la Ley de Rescate Económico. Según Miller Soto, el presidente no programó ningún encuentro con las comisiones económicas del Congreso.
El Gobierno de Colombia negó que exista una reunión prevista entre Alejandro De la Espriella y congresistas para discutir la Ley de Rescate Económico, en medio de versiones que habían ganado tracción sobre un eventual encuentro político alrededor de esa iniciativa. La aclaración llegó por cuenta de Miller Soto, vocero oficial, quien aseguró que ese espacio no aparece en la agenda presidencial ni ha sido contemplado por la Casa de Nariño.
De acuerdo con lo informado por infobae colombia, Soto fue enfático al señalar que el presidente no agendó ningún encuentro con los integrantes de las comisiones económicas del Senado y la Cámara de Representantes para tratar ese proyecto. La desmentida busca cortar de raíz cualquier interpretación sobre negociaciones paralelas o conversaciones fuera del circuito institucional que rodea el trámite de una ley de alto impacto fiscal y político.
El episodio importa porque la discusión sobre una Ley de Rescate Económico toca una fibra sensible: cómo se manejan los recursos públicos, qué sectores reciben alivios y qué margen real tiene el Ejecutivo para impulsar una salida en medio de tensiones económicas. En Colombia, cuando se habla de leyes de rescate, la pregunta de fondo no es solo quién asiste a una reunión, sino quién define las reglas del juego y con qué respaldo político se pretende mover una reforma de este tipo en el Congreso. Por eso, la negativa del Gobierno no solo corrige un rumor, también envía una señal de control sobre la narrativa y de disciplina institucional frente a un tema que suele abrir disputas entre bancadas, sectores empresariales y opinión pública.
A falta de una cita formal con las comisiones económicas, el mensaje oficial deja abierta otra lectura: el Ejecutivo quiere evitar que se interprete cualquier conversación como una negociación fuera de agenda o como una concesión anticipada antes de que el debate legislativo arranque con fuerza. En un país donde las reformas económicas suelen naufragar por falta de acuerdos o por ruido político antes de su discusión de fondo, este tipo de aclaraciones anticipa que el pulso apenas comienza.




