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Zelensky acusa a Rusia de no mostrar interés real en la paz

Hace 1 día

Volodimir Zelensky salió de Londres con un mensaje duro: Rusia, dijo, no muestra voluntad real de negociar la paz. En Downing Street, el presidente ucraniano y el primer ministro británico Andy Burnham coincidieron en que Moscú sigue intensificando la guerra contra infraestructura civil.

Volodimir Zelensky volvió a endurecer el tono contra el Kremlin tras su paso por Londres, donde aseguró que Rusia no tiene ningún interés en la paz. La afirmación llegó en una reunión en Downing Street con el primer ministro británico, Andy Burnham, en la que ambos coincidieron en que Moscú sigue apostando por la escalada militar pese a la tregua anunciada.

Según informó infobae mundo, el encuentro se centró en la persistencia de los ataques rusos contra la red eléctrica ucraniana y contra zonas habitadas por civiles, una estrategia que Kiev interpreta como una señal inequívoca de que el alto el fuego no se está respetando en los hechos. La conversación entre ambos líderes refuerza la lectura de que, aunque haya anuncios diplomáticos o intentos de pausa, el frente bélico sigue activo y con impacto directo sobre la vida cotidiana de millones de personas.

El dato no es menor porque Ucrania entra en una etapa en la que la infraestructura energética vuelve a ser un objetivo militar prioritario. Cuando Rusia golpea centrales, subestaciones y redes de distribución, el daño no se limita al terreno militar: se traduce en cortes de luz, interrupciones en hospitales, problemas de calefacción y mayores costos humanitarios para una población ya agotada por la guerra. En Londres, Zelensky buscó dejar claro que cualquier discusión sobre paz pierde credibilidad mientras continúen los bombardeos sobre blancos civiles y sistemas esenciales.

La lectura política también es clara para el Reino Unido y sus aliados europeos: la posición de Kiev sigue siendo que no habrá negociación seria sin una modificación verificable del comportamiento ruso. Para la población ucraniana, eso significa que la promesa de una tregua todavía no se parece a una protección real. Y para Occidente, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: cómo sostener el apoyo militar y financiero sin perder de vista que, sobre el terreno, la guerra continúa dictando la agenda.

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