Waymo triplicó sus choques en Los Ángeles, pero bajó la tasa por milla
Imagen: infobae estados unidos
Waymo triplicó los choques de sus robotaxis en Los Ángeles a medida que expandió su flota en la ciudad. Aun así, los datos muestran que la tasa de incidentes por milla recorrida cayó y que la mayoría de los casos fueron leves.
Waymo triplicó los choques registrados por sus robotaxis en Los Ángeles mientras ampliaba de forma acelerada su operación, una señal que alimenta las dudas sobre la seguridad de estos vehículos en las calles más complejas de Estados Unidos. Pero el dato bruto cuenta solo una parte de la historia: aunque aumentaron los incidentes, la tasa por milla recorrida disminuyó y, según los datos citados por infobae estados unidos, la mayoría de los casos reportados fueron leves.
El contraste es clave. Más autos circulando de manera autónoma en una ciudad grande y caótica implica, casi inevitablemente, más exposición a frenazos, golpes menores y accidentes de baja gravedad. Lo relevante no es solo cuántos choques aparecen en la estadística, sino si la frecuencia de esos eventos crece más rápido que la operación. En este caso, la expansión de la flota parece explicar buena parte del aumento total, mientras que el comportamiento por distancia recorrida apunta a una mejora relativa en el desempeño del sistema.
Ese matiz importa porque Los Ángeles se ha convertido en uno de los laboratorios más visibles para medir si la conducción autónoma puede convivir con peatones, ciclistas, motos, tráfico denso y condiciones impredecibles. Para Waymo, filial de Alphabet, el desafío no es solo técnico sino reputacional: cada incidente reaviva el debate sobre si estas empresas están listas para escalar sin poner en riesgo a terceros. Y para reguladores y usuarios, la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿estamos frente a una tecnología cada vez más segura o ante una flota que simplemente acumula más kilómetros y, con ellos, más oportunidades de chocar?
La lectura más prudente es que los robotaxis no son inmunes al riesgo, pero tampoco se puede juzgar su seguridad únicamente por el número absoluto de incidentes. En ciudades como Los Ángeles, donde el tránsito humano ya produce miles de colisiones al año, la conversación seria debe centrarse en la severidad de los choques, la tendencia por milla y la capacidad de los sistemas para aprender sin convertir la calle en un experimento permanente.




