Colombia

Bucaramanga supera 154 expulsiones de migrantes venezolanos por delitos

Hace 2 horas

Bucaramanga mantiene activa la ofensiva contra migrantes venezolanos señalados de delinquir y ya suma más de 154 expulsados, según la Alcaldía. Las autoridades advierten que varios de los retirados han vuelto a la ciudad para reincidir.

Bucaramanga sigue endureciendo su ofensiva contra los migrantes venezolanos señalados de participar en hechos delictivos y ya supera los 154 expulsados, de acuerdo con la Alcaldía. La administración local sostiene que los operativos continúan en distintos puntos de la ciudad y que una parte de los retirados ha vuelto a delinquir tras haber sido expulsada previamente.

La medida se enmarca en una estrategia de control que las autoridades locales han intensificado en la llamada Ciudad de los Parques, donde el foco está puesto sobre quienes, según los reportes oficiales, han acumulado múltiples antecedentes judiciales. En ese grupo sobresale el caso de cinco ciudadanos venezolanos que, según la información divulgada por El Tiempo (Colombia), sumaban más de 130 antecedentes entre todos, una cifra que refleja el nivel de reincidencia que preocupa a las autoridades.

Más allá del dato policial, el caso deja ver una tensión que viene creciendo en varias ciudades de Colombia: cómo responder a la criminalidad sin convertir la nacionalidad de los migrantes en una categoría automática de sospecha. Bucaramanga, como otros centros urbanos del país, enfrenta el reto de sostener el control del espacio público y la seguridad ciudadana en medio de una migración venezolana que también está compuesta mayoritariamente por personas que trabajan, estudian y buscan regularizar su situación. El problema, sin embargo, se agrava cuando los organismos locales insisten en que algunos expulsados regresan y reinciden, lo que presiona a la administración a sostener operativos constantes y a reforzar la coordinación con las autoridades migratorias y judiciales.

El debate de fondo es si estas expulsiones reducen realmente la criminalidad o si solo desplazan el problema de un sector de la ciudad a otro. Para los habitantes de Bucaramanga, la discusión importa por algo muy concreto: la percepción de inseguridad sigue marcando la vida cotidiana, el uso del espacio público y la confianza en la autoridad. Mientras tanto, la Alcaldía insiste en que no aflojará los controles y que seguirá sacando de la ciudad a quienes, según sus reportes, insisten en delinquir pese a las sanciones previas.

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