Colombia

Arana pide devolver ya la empresa de servicios públicos de El Carmen de Bolívar

Hace 2 horas

Yamil Arana exigió al Gobierno Nacional devolver de inmediato la empresa de servicios públicos de El Carmen de Bolívar, en medio de una crisis que ya completa 18 años sin una solución definitiva para el acceso al agua. El reclamo reabre el debate sobre quién responde por una deuda histórica con miles de habitantes.

El gobernador de Bolívar, Yamil Arana, elevó este jueves una exigencia directa al Gobierno Nacional: devolver de inmediato la empresa de servicios públicos de El Carmen de Bolívar, una decisión que, según planteó, ya no admite más demoras frente a una crisis que lleva 18 años sin resolverse. El reclamo no es menor. En el centro del debate está el acceso al agua, un servicio básico que sigue marcando la vida cotidiana de miles de familias en este municipio de los Montes de María, donde la falta del líquido vital se ha convertido en una herida prolongada y en un símbolo de abandono institucional, de acuerdo con El Tiempo (Colombia).

La petición de Arana se produce en un momento especialmente sensible, porque pone sobre la mesa el fracaso de una administración central que, durante casi dos décadas, ha intervenido sin entregar resultados definitivos. Más allá de la disputa administrativa, el trasfondo es político y social: la pregunta es por qué, tras 18 años de manejo centralizado, el municipio sigue enfrentando una problemática estructural que afecta hogares, escuelas, comercios y la actividad económica local. En términos prácticos, la discusión no solo pasa por quién firma los contratos o quién controla la empresa, sino por la capacidad real de garantizar agua potable de manera continua, segura y digna para una población que ha esperado demasiado.

Este episodio también revela algo más profundo sobre la relación entre el centro y las regiones en Colombia. Cuando un municipio queda atrapado durante años en una solución transitoria que nunca se vuelve definitiva, el costo lo paga la ciudadanía, no la burocracia. En El Carmen de Bolívar, la falta de agua no es un asunto técnico aislado: impacta la salud pública, encarece la vida diaria y golpea la confianza en el Estado. Por eso el pronunciamiento de Arana no debe leerse solo como una presión política al Gobierno Nacional, sino como un nuevo intento de sacudir una inercia que ha permitido que una necesidad elemental siga sin respuesta efectiva. Y si algo deja claro este reclamo es que, mientras no haya una decisión de fondo, la crisis seguirá pesando sobre la gente común, que es la que abre la llave y sigue esperando que salga agua.

La devolución inmediata de la empresa, como la plantea el gobernador, abre ahora una discusión inevitable: si el Estado central no resolvió el problema en casi dos décadas, ¿qué garantías existen de que lo hará si mantiene el control? Esa pregunta será clave para medir el siguiente movimiento del Gobierno Nacional y para entender si, esta vez, la discusión sobre El Carmen de Bolívar termina en una medida concreta o en otro episodio más de una deuda histórica que ya resulta difícil de justificar.

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