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Zelenski acusa a Trump de empujar a Ucrania hacia la rendición

Hace 3 horas
Zelenski acusa a Trump de empujar a Ucrania hacia la rendición

Imagen: El País

Kiev intensificó su ofensiva con un ataque contra objetivos estratégicos en San Petersburgo, en una señal de que la guerra entra en una fase cada vez más tensa. En paralelo, Donald Trump acusó a Volodímir Zelenski de no querer poner fin al conflicto, alimentando el choque político entre Washington y Kiev.

Ucrania golpeó este domingo objetivos clave en San Petersburgo en una demostración de que, pese a la presión diplomática y militar, sigue dispuesta a llevar la guerra más allá del frente oriental. El ataque coincidió con una nueva arremetida verbal de Donald Trump contra Volodímir Zelenski, a quien acusó de no querer terminar el conflicto, un mensaje que reaviva las dudas sobre el futuro del respaldo estadounidense a Kiev.

De acuerdo con la información publicada por El País, la ofensiva ucraniana se dirigió contra puntos estratégicos en una de las ciudades más importantes de Rusia, en un movimiento que busca no solo causar daño material sino también trasladar el costo de la guerra al territorio ruso. Al mismo tiempo, Trump endureció su discurso y sugirió que el mandatario ucraniano estaría bloqueando una salida negociada, una acusación que encaja con su postura tradicional de presionar a Kiev para aceptar una solución rápida, aun si ello implica concesiones territoriales o políticas difíciles de digerir para Ucrania.

El episodio importa porque refleja dos tensiones que hoy corren en paralelo. La primera es militar: Kiev intenta demostrar capacidad de respuesta y mantener la iniciativa en un escenario donde Rusia sigue teniendo ventaja en recursos, profundidad territorial y capacidad de desgaste. La segunda es política: si Trump consolida su línea crítica hacia Zelenski, el apoyo de Estados Unidos —que ha sido vital para la supervivencia ucraniana desde el inicio de la invasión— podría entrar en una fase de incertidumbre mucho más compleja. Para Ucrania, eso no solo significa más presión en el frente; también supone la posibilidad de que su principal socio occidental exija negociar desde una posición más debilitada.

El trasfondo es claro: la guerra no solo se juega en los campos de batalla, sino también en el terreno de la percepción internacional y en la pelea por definir quién carga con la responsabilidad de prolongarla. Para la población ucraniana, eso se traduce en más incertidumbre sobre cuánto tiempo podrá resistir el país con el nivel actual de ayuda externa. Y para Europa, el escenario vuelve a abrir una advertencia conocida: si Washington cambia de rumbo, el costo político, militar y económico de la guerra podría redistribuirse de forma abrupta en todo el continente.

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