Mundo

Zelenski celebra el giro de Honduras y abre una nueva etapa con Asfura en Kiev

Hace 1 hora

Volodímir Zelenski recibió en Kiev a Nasry Asfura y celebró el giro diplomático de Honduras hacia Ucrania. La visita, inédita en más de 35 años de independencia ucraniana, manda una señal política a Centroamérica y a los foros internacionales.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, convirtió este viernes la visita de Nasry “Tito” Asfura a Kiev en mucho más que un acto protocolario: la presentó como una prueba de que Honduras ha cambiado de orientación en el tablero internacional. En un contexto en el que Ucrania sigue buscando apoyos frente a la invasión rusa, el mandatario agradeció al líder hondureño el nuevo alineamiento político de su país y lo calificó como una señal relevante no solo para la relación bilateral, sino para toda América Latina.

La reunión tuvo un peso simbólico difícil de ignorar. Asfura se convirtió en el primer presidente de Honduras en viajar a Ucrania, un gesto que marca un antes y un después en la relación entre ambos países. Zelenski subrayó que la llegada del gobernante hondureño refuerza el respaldo de Tegucigalpa en escenarios diplomáticos clave y puede abrir la puerta a una cooperación más amplia. El contraste con el ciclo anterior es evidente: en 2024, la entonces presidenta Xiomara Castro felicitó a Vladímir Putin por su triunfo electoral, una postura que reflejaba una cercanía política distinta y que ahora queda atrás con la llegada de Asfura al poder en enero.

Lo que está en juego va más allá de una fotografía entre dos mandatarios. Honduras, como otros países centroamericanos, suele tener poco margen para influir en la gran geopolítica, pero sus votos y posiciones en organismos multilaterales sí cuentan. Para Kiev, sumar apoyos en una región donde Rusia ha tenido mayor presencia que Ucrania es una prioridad estratégica; para Tegucigalpa, alinearse con ese nuevo frente puede traducirse en visibilidad internacional, acceso a cooperación y una posición más clara frente a las tensiones entre potencias. En la práctica, este tipo de acercamientos no resuelven de inmediato problemas internos como la economía o la inseguridad, pero sí pueden modificar el lugar desde donde Honduras negocia su futuro.

La visita también deja una lectura regional: Centroamérica vuelve a moverse como espacio de disputa diplomática entre bloques que compiten por influencia, reconocimiento y legitimidad. En tiempos de guerra y polarización global, cada gesto cuenta. Lo que hoy parece un saludo entre presidentes puede terminar siendo una pieza en una estrategia mayor: la de Ucrania por ampliar su red de aliados y la de Honduras por reposicionarse en el mapa internacional después de un giro político que, por ahora, ya tiene eco en Kiev.

Noticias relacionadas