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Zelensky remueve a su embajadora en Washington y profundiza la purga en Kiev

Hace 3 horas

Volodímir Zelensky removió a Oksana Markarova como embajadora de Ucrania en Washington, en medio de una reestructuración interna que ya golpeó a figuras clave del gabinete. La salida ocurre mientras persisten investigaciones por presuntas irregularidades patrimoniales y crecen las tensiones por la guerra y la ayuda occidental.

Volodímir Zelensky sacudió de nuevo el tablero político ucraniano al destituir a Oksana Markarova, su embajadora en Estados Unidos, una de las figuras más visibles de Kiev ante Washington. La decisión no llega sola: forma parte de una depuración más amplia dentro del gobierno que ya había alcanzado al primer ministro y al ministro de Defensa, en una señal clara de que el presidente busca recomponer su equipo en plena guerra y bajo una presión interna y externa cada vez mayor.

Según informó Infobae Mundo, Markarova estaba bajo investigación por presuntas irregularidades patrimoniales, un expediente que la había dejado políticamente debilitada antes de su salida. Su papel en Washington era especialmente delicado: no solo representaba a Ucrania ante su principal aliado militar y financiero, sino que también operaba como una pieza clave en la gestión de apoyo político, armamento y asistencia económica. Su reemplazo, por ahora, deja una pregunta abierta en un momento en que Kiev necesita más que nunca estabilidad institucional y una diplomacia afinada.

El movimiento debe leerse en el contexto de una purga más amplia que Zelensky viene impulsando para intentar proyectar control, combatir señales de desgaste y responder a las críticas sobre corrupción y manejo administrativo en tiempos de guerra. Ucrania ha dependido durante más de dos años del respaldo de Estados Unidos y Europa para sostener su defensa frente a Rusia, y cualquier sombra sobre la integridad de sus principales funcionarios puede tener consecuencias concretas en el flujo de ayuda y en la confianza de sus socios. En Washington, además, el escenario político tampoco le da tregua a Kiev: el apoyo a Ucrania se ha vuelto cada vez más vulnerable a las disputas partidistas y al cansancio de una parte del electorado estadounidense.

La salida de Markarova, por tanto, no es un simple cambio diplomático. Es un síntoma de la fragilidad con la que Zelensky administra el poder en una guerra prolongada, donde la limpieza interna convive con la necesidad urgente de no perder terreno afuera. Para Ucrania, cada relevo en cargos estratégicos tiene un costo; para sus aliados, cada crisis de credibilidad abre nuevas dudas sobre cómo, a quién y bajo qué controles sigue llegando la ayuda que sostiene al país.

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