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Zelensky espera un diálogo con Rusia antes del 10 de noviembre

Hace 6 horas

Volodímir Zelensky aseguró en La Haya que Ucrania espera abrir un diálogo con Rusia antes del 10 de noviembre. Dijo además que los equipos negociadores ya prepararon contactos en Abu Dabi, aunque la sede podría cambiar por la tensión en Oriente Próximo.

Volodímir Zelensky elevó este miércoles la presión diplomática sobre Moscú al afirmar en La Haya que Ucrania espera retomar un diálogo con Rusia antes del 10 de noviembre. El presidente ucraniano sostuvo que su gobierno quiere acelerar contactos para buscar una salida a una guerra que ya desangra a Europa desde hace más de tres años y que, de acuerdo con su lectura, no puede seguir extendiéndose sin costo político y humano.

Según informó Infobae Mundo, Zelensky señaló que los equipos negociadores ya habían dejado listo el terreno para esos contactos en Abu Dabi, aunque advirtió que la sede podría cambiar si la situación en Oriente Próximo obliga a reacomodar la agenda diplomática. Pese a ese posible ajuste logístico, el mandatario insistió en que los plazos no se modificarían, lo que sugiere que Kiev quiere mantener la iniciativa y evitar que la coyuntura internacional congele otra vez los canales de conversación.

El anuncio no significa, por sí solo, que exista un avance sustantivo hacia la paz. Pero sí revela algo importante: Ucrania intenta mostrar que la vía política sigue viva, incluso mientras el frente militar continúa activo y la presión internacional por una negociación crece. En el contexto actual, cualquier mención a una mesa con Rusia tiene una lectura doble: por un lado, puede ser una señal de pragmatismo; por el otro, una forma de medir hasta dónde está dispuesto el Kremlin a moverse sin perder posición en el campo de batalla. Para los países europeos y para Washington, este tipo de mensajes también importan porque la guerra en Ucrania sigue impactando la seguridad continental, el suministro energético y el gasto militar.

Lo que ocurra antes del 10 de noviembre será clave para medir si esta nueva ventana diplomática tiene sustancia o si, como ha sucedido otras veces, termina atrapada entre la urgencia de frenar la guerra y la realidad de dos gobiernos que siguen calculando el costo de ceder. En esa tensión se juega no solo el futuro de Ucrania, sino también la credibilidad de cualquier negociación que aspire a durar más que un titular.

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