Zonas Frías: el Gobierno cedió en subsidios para sumar respaldo en el Senado
Imagen: infobae
El Gobierno avanzó con los gobernadores del norte en un nuevo esquema de subsidios para las Zonas Frías, una jugada política para asegurar apoyos clave en el Senado. La negociación, liderada por Diego Santilli y Luis Caputo, muestra que la discusión energética ya se mezcla de lleno con la matemática parlamentaria.
El Gobierno nacional movió una pieza sensible en la negociación con las provincias: acordó con gobernadores del norte un nuevo esquema de subsidios para las Zonas Frías, en una señal clara de que el oficialismo quiere blindar el respaldo político necesario para aprobar sus iniciativas en el Senado. La reunión, encabezada por el jefe de Gabinete Diego Santilli y el ministro de Economía Luis Caputo, reunió a mandatarios de Catamarca, Salta, Chaco y Jujuy, distritos donde el impacto de las tarifas energéticas y la dependencia de la asistencia estatal tienen un peso real en la vida cotidiana.
Según informó infobae, el entendimiento se enmarca en una estrategia más amplia del oficialismo para recomponer vínculos con las provincias y evitar tropiezos legislativos en la Cámara alta, donde cada voto cuenta. En la mesa estuvieron representantes de territorios que, por su clima y estructura social, suelen reclamar mecanismos de compensación frente al costo del gas y otros servicios básicos. En términos políticos, el mensaje es simple: la Casa Rosada está dispuesta a flexibilizar el esquema de subsidios si eso le permite sumar respaldos para su agenda parlamentaria.
La decisión no es menor porque las Zonas Frías se han convertido en una de esas discusiones donde convergen la economía, la geografía y la gobernabilidad. Para miles de familias del interior, un cambio en ese beneficio puede significar pagar más o menos en pleno contexto de ajuste y pérdida de poder adquisitivo. Para el Gobierno, en cambio, el tema funciona como moneda de negociación: concede en un frente sensible para ganar aire en otro mucho más determinante, el Senado, donde las provincias conservan capacidad de bloqueo y de presión. Esa lógica revela que el debate energético ya no se limita a la factura de gas, sino a la arquitectura política con la que Javier Milei intenta sostener su programa.
Lo que ocurra en las próximas semanas será una prueba de fondo para el oficialismo. Si logra consolidar el apoyo de los gobernadores, el nuevo esquema podría convertirse en un precedente de negociación territorial en medio del ajuste fiscal. Si no, la discusión sobre subsidios volverá a exponer la fragilidad de un Gobierno que necesita ordenar cuentas, pero también sumar votos en un Congreso que no le regala nada. En la Argentina de hoy, hasta una tarifa puede terminar definiendo una votación clave.



