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Influencer colombiana afín a Milei desató indignación por meme sobre el terremoto

Hace 4 horas

Una influencer colombiana afín a Javier Milei quedó en el centro de una tormenta por publicar un meme del presidente argentino en plena emergencia sísmica. Tras la indignación y el aumento de víctimas, terminó ofreciendo disculpas públicas.

Una publicación en redes sociales encendió la indignación en Colombia tras el terremoto: la divulgadora Jerome Sanabria, conocida por promover las ideas de Hayek y declararse abiertamente libertaria, difundió en los primeros minutos de la emergencia un video-meme de Javier Milei en tono provocador, justo cuando aún se desconocía la magnitud real de la tragedia. El gesto, leído por muchos como una burla en medio del miedo y la incertidumbre, obligó a la influencer a salir después con una disculpa pública mientras el balance de muertos seguía aumentando, según informó Clarín Colombia.

Sanabria no es una figura menor dentro de ese ecosistema digital. Su perfil mezcla militancia ideológica, defensa de las tesis del libre mercado y cercanía simbólica con el presidente argentino, convertido para ciertos sectores de internet en un emblema de confrontación política permanente. Precisamente por eso el episodio tuvo tanto eco: no se trató solo de un comentario torpe, sino de una muestra de cómo algunas comunidades militantes usan el shock y la provocación como moneda de intercambio, incluso cuando el país atraviesa una emergencia humanitaria. En este caso, el contenido circuló cuando todavía había familias sin información clara sobre sus allegados y autoridades desplegando rescate y verificación de daños.

El problema de fondo es más grande que una disculpa. En América Latina, la lógica de las redes ha empujado a muchos influenciadores a actuar como si todo evento fuera una oportunidad para reafirmar identidad política, sumar seguidores o provocar al adversario. Pero hay líneas que, cuando se cruzan, dejan de ser una discusión ideológica y se convierten en un asunto de decencia pública. En Colombia, donde los desastres naturales todavía exponen la fragilidad institucional y la desinformación suele agravar el impacto social, ese tipo de mensajes no solo resultan ofensivos: también rompen el mínimo pacto de empatía que debería activarse ante cualquier tragedia. Lo ocurrido con Sanabria muestra hasta qué punto la política convertida en espectáculo puede deshumanizar incluso los momentos más críticos.

La retractación posterior no borra el daño reputacional ni la conversación que dejó abierta. En tiempos de viralidad instantánea, una publicación hecha en minutos puede costar años de credibilidad, y el caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para las figuras públicas de la era digital: ¿hasta dónde llega la libertad de opinión cuando la audiencia está mirando desde el centro de una crisis? Para los usuarios comunes, el episodio también sirve de recordatorio de que las redes premian la reacción más rápida, pero no necesariamente la más humana.

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