Política

Foro América Libre busca rearmar la defensa democrática en América Latina

Hace 5 horas

El Foro América Libre vuelve con una apuesta política clara: defender la democracia liberal en una región golpeada por el autoritarismo y la polarización. En diálogo con EL TIEMPO, Mariana Gómez del Campo Gurza advierte que América Latina aún tiene margen para recomponer instituciones y frenar el avance de proyectos antidemocráticos.

América Latina sigue siendo un campo de disputa entre dos fuerzas que hoy marcan la política regional: la erosión democrática y la posibilidad de reconstruir instituciones debilitadas. Esa es la lectura que deja Mariana Gómez del Campo Gurza, con quien habló EL TIEMPO - Política sobre la nueva edición del Foro América Libre, un espacio que busca reunir voces políticas y sociales para defender los contrapesos institucionales, la libertad política y el Estado de derecho en la región.

Según explicó Gómez del Campo Gurza en conversación con EL TIEMPO, la coyuntura latinoamericana no solo está atravesada por gobiernos con pulsiones autoritarias, sino también por una ciudadanía que, en varios países, ha empezado a exigir con más fuerza resultados, transparencia y límites al poder. En ese cruce, el foro aparece como una plataforma para articular ideas, experiencias y estrategias entre actores que consideran que la democracia no se sostiene únicamente con elecciones, sino con instituciones sólidas, prensa libre, justicia independiente y partidos capaces de canalizar el conflicto sin destruir el sistema.

El contexto importa porque América Latina llega a este momento después de una década marcada por el desgaste institucional, la fragmentación de los sistemas de partidos, la expansión del populismo en distintas orillas ideológicas y una creciente desconfianza ciudadana hacia las élites. En ese escenario, cualquier iniciativa que busque recomponer espacios democráticos no es menor: intenta responder a una pregunta de fondo, cómo evitar que la frustración social termine entregando más poder a liderazgos que prometen orden a costa de libertades. La propia existencia de un foro como América Libre revela que, pese al deterioro, todavía hay terreno para disputar el relato democrático y para reconstruir alianzas regionales alrededor de principios compartidos.

Lo que está en juego, en el fondo, no es solo una discusión entre académicos, políticos o activistas. También es una conversación que termina afectando la vida cotidiana de millones de personas en América Latina, desde el acceso a la justicia hasta la calidad de los servicios públicos, pasando por la seguridad, la libertad de expresión y la posibilidad de que el poder sea controlado. Si la democracia se debilita, los costos se sienten rápido en los hogares; si logra fortalecerse, los beneficios suelen tardar más en verse, pero terminan definiendo si un país avanza con reglas o se acostumbra a vivir en la incertidumbre.

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