Tras el presupuesto, el Gobierno enfrenta la ley de ajuste fiscal
Imagen: El Tiempo - Política
Tras la aprobación del Presupuesto de 2027, el Congreso enfrenta ahora una discusión todavía más delicada: la ley de ajuste fiscal. Juan Camilo Restrepo advirtió que ese será el verdadero examen para el Gobierno antes del 20 de octubre.
El Congreso colombianodebe cerrar antes del 20 de octubre la discusión del Presupuesto de 2027, pero la aprobación de esa iniciativa no resuelve el problema de fondo: lo que viene ahora es la ley de ajuste fiscal, el trámite que definirá si el Gobierno logra acomodar sus cuentas sin profundizar la tensión política ni comprometer más el equilibrio de las finanzas públicas.
Así lo plantea el exministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo, citado por El Tiempo - Política, al advertir que el verdadero desafío no está en sacar adelante el presupuesto, sino en construir el paquete de medidas que permita financiarlo. En otras palabras, la discusión no termina cuando el Congreso aprueba las cifras: apenas comienza una fase más áspera, en la que el Ejecutivo tendrá que buscar respaldo para decisiones que suelen golpear bolsillos, sectores económicos y autonomía política de los congresistas.
Ese siguiente paso, la ley de ajuste fiscal, es el punto sensible de cualquier administración que enfrenta presión sobre sus ingresos y necesidades crecientes de gasto. En Colombia, estas discusiones suelen aterrizar en recortes, reasignaciones, nuevos tributos o cambios en reglas de recaudo, y por eso suelen convertirse en una prueba de gobernabilidad. No se trata solo de cuadrar una contabilidad estatal: se trata de medir cuánto capital político conserva el Gobierno para pedir más sacrificios en un país donde la desconfianza fiscal es alta y el margen para improvisar es cada vez menor.
Por eso la advertencia de Restrepo importa más allá del trámite legislativo. Si el presupuesto pasa, pero el ajuste fiscal se atasca, el Gobierno quedará con una hoja de ruta incompleta y con menos margen para enfrentar 2027. Si consigue aprobar ambos frentes, en cambio, podrá mostrar que todavía tiene capacidad de negociación en un Congreso fragmentado. El desenlace dirá mucho no solo sobre la salud de las finanzas públicas, sino también sobre la fuerza política real del Ejecutivo en el tramo más exigente de su agenda económica.



