Caserío Ciudad Real tumba a Ademar León y sostiene su arranque invicto en la Asobal
El BM Caserío Ciudad Real firmó un triunfo de peso ante Ademar León por 35-33 y mantuvo su invicto en la Asobal. La victoria llegó tras dominar casi todo el partido y resistir la reacción final de un rival histórico.
El BM Caserío Ciudad Real consiguió una victoria de prestigio en el Quijote Arena al imponerse por 35-33 a un clásico de la liga Asobal como el Abanca Ademar León. No fue solo un triunfo más: el equipo manchego confirmó que su arranque de temporada va en serio y que su condición de invicto, tras los empates ante Villa de Aranda y Eón Alicante, tiene base competitiva y no simple fortuna.
El equipo dirigido por Santi Urdiales marcó el pulso del encuentro desde los primeros minutos, apoyado en una defensa 6-0 sólida y en una actuación decisiva de Santi Giovagnola bajo palos, con ocho paradas que desactivaron buena parte del ataque leonés. Caserío encontró ritmo en ataque una vez asentado atrás y abrió brecha con un parcial de 7-0 que le permitió pasar del 4-5 al 11-5 en apenas seis minutos. Ademar, sostenido sobre todo por Gonzalo Pérez Arce y Juan Castro, logró mantenerse a flote a ratos, pero el local llegó al descanso con ventaja clara: 19-13.
La segunda parte dejó una lectura muy útil para entender dónde está hoy este Caserío: el equipo sabe mandar, pero todavía sufre cuando el partido cambia de temperatura. Tras ponerse 23-15 en el minuto 33, el conjunto ciudadrealeño bajó varios enteros en ataque y aprovechó Ademar para crecer desde la defensa y forzar pérdidas consecutivas. El conjunto visitante recortó hasta ponerse a uno a falta de 20 segundos, en una remontada que puso en evidencia la fragilidad local en el tramo final. Sin embargo, Caserío no perdió el control del todo y Sergio López selló el 35-33 definitivo después del tiempo muerto pedido por Urdiales.
Más allá de los dos puntos, el resultado tiene un valor simbólico importante para Ciudad Real. Ganarle a Ademar León, uno de los nombres pesados del balonmano español, no solo refuerza la confianza del vestuario: también lanza un mensaje al resto de la competición. Caserío está construyendo un proyecto que compite con personalidad, mezcla defensa, portería y una rotación con goles repartidos, algo clave en una liga tan exigente como la Asobal. Si mantiene esa línea, su pelea ya no será solo por sobrevivir, sino por convertirse en un rival incómodo para cualquiera.



