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A 250 años de la independencia, el Fraunces Tavern guarda la memoria que Nueva York casi pierde

Hace 1 hora
A 250 años de la independencia, el Fraunces Tavern guarda la memoria que Nueva York casi pierde

En el lugar donde Washington se despidió de sus oficiales Sana Prensa Independiente recorrió el Fraunces Tavern Museum como parte de una gira de prensa organizada por LRT y el New York Foreign Press Center

Nueva York. El edificio tiene más de 300 años y todavía está en pie. No es poco decir eso en el Bajo Manhattan, donde los rascacielos borraron casi todo rastro de la ciudad colonial. El Fraunces Tavern Museum sobrevivió, y adentro el tiempo hace cosas raras: uno camina entre objetos que tocaron personas que fundaron este país.

La visita formó parte de la gira de reportaje local organizada por LRT y el New York Foreign Press Center (NYFPC). Periodistas de distintos medios recorrieron las galerías con guías del museo, que explicaron la historia del edificio desde sus orígenes hasta hoy.

La taberna fue construida en 1719 por la familia Delancey. Samuel Fraunces la compró en 1762 y la convirtió en un punto de encuentro: ahí llegaba el correo, circulaban los periódicos, se comía, se bebía y, en los años previos a la revolución, se conspiraba. Los Hijos de la Libertad se reunían en sus salones para debatir la Ley del Timbre y coordinar acciones contra la Corona británica. Nueva York tuvo su propia versión del motín del té, aunque pocas personas lo saben.

El momento más conocido ocurrió el 4 de diciembre de 1783. Después de que los británicos evacuaron la ciudad, George Washington reunió a sus oficiales en la sala larga del segundo piso y se despidió de ellos. Las memorias de Benjamin Talmadge describen abrazos y lágrimas. Washington partió en barcaza esa misma tarde, rumbo a Annapolis, donde renunciaría a su cargo militar antes de convertirse en presidente.

Lo que menos se cuenta es lo que vino después. Entre 1785 y 1788, mientras Nueva York era la capital del país, el edificio albergó las primeras oficinas federales: Asuntos Exteriores, el Departamento de Guerra y la Tesorería. John Jay trabajaba aquí. Henry Knox también. Eran unos 30 funcionarios en total, manejando las relaciones con Gran Bretaña, Francia, España, Marruecos y China con recursos escasos y comunicaciones lentas.

En las galerías hay objetos que anclan todo eso: el baúl de licor del barón von Steuben, una zapatilla de Martha Washington, un mechón de cabello de George Washington, y un fragmento del ataúd original del general, donado desde La Habana como gesto de duelo. También hay conchas de ostra sacadas de los cimientos durante las restauraciones, evidencia de lo que era el puerto antes de que todo cambiara.

El museo investiga además historias menos contadas. Durante la evacuación británica de 1783, una comisión se reunió en la taberna para revisar casos de personas que habían sido esclavizadas y reclamaban su libertad. Se escucharon unos 14 casos. Algunos lograron salir del país hacia territorios británicos. Otros se quedaron. El museo sigue rastreando esas trayectorias en archivos.

Hoy el Fraunces Tavern recibe alrededor de 25.000 visitantes al año. El edificio está en proceso de restauración: la fachada fue intervenida recientemente y hay trabajos de estabilización previstos para finales del verano. La colección se digitaliza desde 2017, y esta semana comenzó el escaneo en 3D de dos cuernos de pólvora de la colección permanente.

Para Sana Prensa Independiente, la visita fue una oportunidad de cubrir historia desde el lugar donde ocurrió, y de acercar esa historia a lectores hispanohablantes que rara vez la encuentran contada en su idioma.

📍 Fraunces Tavern Museum, Bajo Manhattan, Nueva York

📷 Cobertura: Sana Prensa Independiente

🤝 Gira de prensa: LRT – NYFPC

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