África no cierra la puerta al plan de la FIFA para vender el Mundial

Imagen: Elcomercio.pe
La Confederación Africana de Fútbol decidió no cerrar la puerta al plan de la FIFA para vender los derechos comerciales del Mundial, a diferencia de la UEFA, que lo rechaza de plano. La CAF estudiará la propuesta antes de fijar una posición, en una señal de que el tablero político del fútbol global sigue moviéndose.
La Confederación Africana de Fútbol (CAF) optó por una postura de cautela frente al plan de la FIFA de vender los derechos comerciales del Mundial, una iniciativa impulsada por Gianni Infantino que ya encontró un rechazo frontal en la UEFA. Según informó Elcomercio.pe, el organismo africano no ha tomado aún una decisión definitiva y, por ahora, ha preferido analizar el alcance de la propuesta antes de pronunciarse públicamente. En un fútbol internacional cada vez más dominado por la disputa por el dinero, esa diferencia de reacción no es menor.
El contraste con Europa es evidente. Mientras la UEFA se ha alineado en contra de la idea, la CAF dejó abierta la puerta a revisar el proyecto con más detalle, lo que sugiere que la discusión no se limita a una simple votación administrativa. En juego está el modelo de negocio que podría rodear al torneo más poderoso del planeta: quién controla los ingresos, cómo se reparten las ganancias y qué peso político adquieren las confederaciones dentro de la FIFA. La postura africana, al menos por ahora, no es de respaldo automático, pero sí de examen político y financiero.
Este episodio importa porque refleja una tensión de fondo en el fútbol mundial: la FIFA busca ampliar y reordenar sus fuentes de ingreso en torno al Mundial, mientras varias confederaciones temen que ese movimiento concentre aún más poder en la cúpula dirigencial. En África, donde el desarrollo del fútbol depende en buena medida de la redistribución de recursos internacionales, la discusión tiene un matiz distinto al europeo. Para muchos países del continente, cualquier cambio en la arquitectura comercial del torneo podría traducirse en más dinero para infraestructura, selecciones y programas de base; pero también en una relación más desigual con el centro de decisión. La CAF, al decidir analizar la propuesta en lugar de descartarla, deja claro que su voto podría estar condicionado por beneficios concretos y no solo por alineamientos políticos.
Lo que ocurra después dependerá de cómo se presenten los detalles del plan de Infantino y de si la FIFA logra convencer a las confederaciones de que la venta de los derechos comerciales del Mundial será una oportunidad de expansión y no una cesión de control. Por ahora, el mensaje es claro: en el fútbol global no todos están dispuestos a decir que no, pero tampoco todos están listos para decir que sí. Y esa ambigüedad puede terminar siendo decisiva en una discusión que toca el corazón económico del deporte más influyente del mundo.



