Colombia

Golpe a las disidencias en Guaviare: 20 muertos, cinco capturados y dos menores rescatados

Hace 1 hora

El Gobierno reportó un golpe militar de gran alcance en Guaviare contra la estructura de Iván Mordisco: 20 presuntos integrantes muertos, cinco capturados y dos menores recuperados. Entre los detenidos figura alias ‘Víctor’, señalado como cuarto cabecilla de la estructura Carolina Ramírez.

La Fuerza Pública ejecutó en Guaviare una operación de alto impacto contra la estructura armada asociada a Iván Mordisco que dejó 20 presuntos integrantes muertos, cinco capturados y dos menores recuperados, según informó el presidente. El balance oficial también incluye la incautación de 26 fusiles, cuatro ametralladoras, tres pistolas y otro material de guerra, un golpe que busca debilitar la capacidad operativa de ese bloque en una de las regiones más disputadas por las disidencias de las Farc.

Entre los capturados aparece alias ‘Víctor’, identificado por las autoridades como cuarto cabecilla de la estructura Carolina Ramírez, una célula que opera en el sur del país y que hace parte del entramado criminal que responde a la línea de mando de Mordisco. De acuerdo con la información divulgada, la operación no solo desmanteló parte del aparato armado, sino que también permitió recuperar a dos menores de edad que estaban en poder del grupo, un dato que vuelve a poner sobre la mesa el reclutamiento forzado como una de las prácticas más graves y persistentes de estas organizaciones.

El alcance del operativo importa por varias razones. Primero, porque Guaviare sigue siendo un territorio estratégico para el control de rutas, economías ilícitas y corredores hacia el suroriente del país; segundo, porque cada golpe a las disidencias no solo mide la capacidad militar del Estado, sino también su posibilidad de sostener presión en zonas donde la presencia institucional suele llegar tarde o de forma intermitente. La caída de un hombre cercano a Mordisco, además, envía una señal sobre la intensidad de la ofensiva en curso, aunque no necesariamente implica una fractura definitiva de esas estructuras, que suelen reacomodarse rápidamente y reemplazar mandos con relativa facilidad.

En términos políticos y humanitarios, el balance deja dos lecturas al mismo tiempo: por un lado, un resultado que el Gobierno puede presentar como contundente en su estrategia contra las disidencias; por el otro, la confirmación de que en esas regiones el conflicto sigue reclutando menores, moviendo armamento pesado y disputando territorio con lógica de guerra. Para las comunidades de Guaviare, la pregunta de fondo no es solo cuántos fueron abatidos o capturados, sino qué tan sostenible será la presencia del Estado una vez pase el ruido del operativo y si ese vacío volverá a ser ocupado por otro grupo armado.

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