Colombia

Acolfutpro empuja la liquidación del Deportivo Pereira por deudas salariales

Hace 3 horas

Acolfutpro pidió ante la Superintendencia de Sociedades la liquidación judicial del Deportivo Pereira por los salarios atrasados a futbolistas y empleados. La crisis laboral del club escaló después de que el plantel advirtiera que suspendería actividades si no se pagaba lo adeudado.

La crisis financiera del Deportivo Pereira entró en un punto crítico: Acolfutpro formalizó ante la Superintendencia de Sociedades una solicitud de liquidación judicial del club, después de meses de atrasos en el pago de salarios a futbolistas y otros trabajadores. La decisión sindical convierte un conflicto laboral que ya venía creciendo en una disputa institucional de alto riesgo para la continuidad del equipo profesional, en medio de una situación que amenaza con golpear de frente a jugadores, empleados, hinchas y a la estructura deportiva de la institución.

De acuerdo con la información conocida, el sindicato de futbolistas tomó la vía más drástica luego de que las obligaciones laborales pendientes no encontraran una solución efectiva. Los jugadores, además, ya habían advertido que suspenderían las actividades deportivas si no se resolvía el incumplimiento. En términos prácticos, esto no solo refleja una deuda con la plantilla: expone un deterioro más amplio en la administración del club y en su capacidad para responder a compromisos básicos con quienes sostienen la operación diaria, desde el vestuario hasta los servicios administrativos.

El caso del Pereira importa porque desnuda una de las fallas más repetidas en el fútbol colombiano: clubes con problemas de caja, ingresos inestables y una dependencia excesiva de resultados deportivos, patrocinios o transferencias para cubrir nóminas y gastos operativos. Cuando los salarios se atrasan, el problema deja de ser exclusivamente deportivo y se convierte en una cuestión laboral y societaria. En ese escenario, la solicitud de liquidación judicial no es solo una medida de presión: es también una señal de que los mecanismos internos para corregir la crisis se agotaron o no dieron resultado. Para los jugadores, la incertidumbre afecta su carrera y su sustento; para el club, compromete su viabilidad; para la afición, reabre el fantasma de ver a su equipo arrastrado por decisiones financieras que se toman lejos de la tribuna.

Lo que venga ahora dependerá de la respuesta de la Superintendencia de Sociedades y de la capacidad del Deportivo Pereira para demostrar que puede ponerse al día o presentar una ruta seria de cumplimiento. Pero el daño reputacional ya está hecho. En un país donde el fútbol profesional suele convivir con deudas, protestas y promesas incumplidas, este episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: cuántos clubes operan realmente con estabilidad y cuántos sobreviven al borde del colapso, mientras jugadores y trabajadores terminan pagando el costo de una gestión que falla en lo más básico.

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