Barranquilla empieza a reabrir la calle 85 tras la canalización del arroyo
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Barranquilla empezó a recuperar uno de sus corredores más golpeados por la obra de canalización del arroyo de la calle 85. La habilitación de la carrera 52 con calle 85 marca el primer paso para reabrir una zona clave de colegios, comercio y viviendas.
Barranquilla dio este viernes el primer paso visible para recuperar la movilidad en el sector de la calle 85, tras la culminación de los trabajos subterráneos de canalización del arroyo. La carrera 52 con calle 85 fue habilitada como el primer tramo liberado, un alivio para residentes, comerciantes y padres de familia que durante meses convivieron con cierres, desvíos y el impacto cotidiano de una obra necesaria pero incómoda.
Según informó El Tiempo (Colombia), la reapertura corresponde al arranque de una fase clave después de concluir las labores bajo tierra. El corredor no es menor: conecta varios puntos sensibles de la ciudad, entre ellos colegios, establecimientos comerciales y conjuntos residenciales, por lo que su recuperación tiene efectos inmediatos sobre la movilidad del sector y sobre la rutina de miles de personas que dependen de esa vía para desplazarse a diario.
El avance en la calle 85 también permite leer la dimensión urbana de esta intervención. Barranquilla lleva años enfrentando el problema de los arroyos como una amenaza recurrente para la seguridad vial y la vida cotidiana durante la temporada de lluvias. Cada obra de canalización no solo busca reducir riesgos de inundación y arrastre de vehículos, sino también ordenar el espacio público en zonas donde el crecimiento urbano terminó superando la capacidad de drenaje. Por eso, la reapertura de este tramo va más allá de un simple anuncio de tránsito: es la señal de que la ciudad empieza a devolverle funcionalidad a una de sus arterias más importantes.
Lo que viene ahora será determinante. A medida que se habiliten nuevos tramos, el impacto debería sentirse en una mejor circulación vehicular y en una reactivación gradual del comercio del área, que suele resentirse con las obras de larga duración. Pero también quedará la tarea de vigilar que la recuperación física del corredor se traduzca en una solución sostenible, porque en Barranquilla la discusión sobre los arroyos no termina cuando se retira una valla: apenas cambia de etapa.




