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La EIA alerta por inventarios petroleros al borde de mínimos históricos

Hace 12 horas

La Administración de Información Energética de EE. UU. alertó que las reservas de crudo en la OCDE podrían caer por debajo de 2.300 millones de barriles en diciembre si persisten las restricciones en Ormuz hasta 2027. El escenario elevaría la tensión sobre los precios de la energía y la inflación global.

La Agencia de Información de Energía de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) puso una señal de alarma sobre el mercado petrolero mundial: si el tráfico por el estrecho de Ormuz sigue limitado hasta 2027, los inventarios de crudo de los países de la OCDE podrían caer en diciembre a menos de 2.300 millones de barriles, un nivel que no se veía en décadas. No se trata solo de una cifra técnica para analistas de commodities; es una advertencia sobre un mercado mucho más ajustado, con menos colchón para absorber cualquier choque adicional en la oferta.

De acuerdo con la proyección divulgada por la agencia estadounidense, la combinación de restricciones logísticas en una de las rutas más sensibles del comercio energético y una demanda que no cede al mismo ritmo podría vaciar con rapidez las reservas comerciales de las economías avanzadas. La OCDE agrupa a gran parte de los grandes consumidores de petróleo del mundo, por lo que sus inventarios funcionan como termómetro de la holgura del sistema. Cuando esos inventarios bajan, los mercados suelen reaccionar con más volatilidad, mayores primas de riesgo y, en muchos casos, con una presión inmediata sobre las cotizaciones internacionales del crudo.

El estrecho de Ormuz, ubicado entre Omán e Irán, es una arteria crítica por la que circula una porción sustancial del petróleo que sale del Golfo Pérsico. Cualquier limitación sostenida en ese corredor no solo altera los flujos de exportación de los países productores, sino que también encarece el seguro marítimo, complica la planificación de refinerías y obliga a los compradores a salir a buscar barriles en un mercado más estrecho. Por eso la advertencia de la EIA importa más allá de la geopolítica: si las reservas bajan a mínimos de varias décadas, los gobiernos y las empresas tendrían menos margen de maniobra para contener un nuevo salto de precios provocado por un conflicto, una sanción o una interrupción inesperada en la producción.

Para Estados Unidos, el efecto puede sentirse en la gasolina, el diésel y, en cascada, en el costo del transporte y de bienes básicos. Para Colombia, donde el petróleo sigue siendo una fuente clave de divisas e ingresos fiscales, un escenario de precios más altos puede parecer una buena noticia en el corto plazo, pero también trae riesgos: mayor inflación interna, más presión sobre los combustibles y una economía todavía dependiente de la volatilidad externa. En otras palabras, la advertencia de la EIA no habla únicamente de barriles guardados en tanques; anticipa un mercado mundial más frágil, donde cualquier incidente en el Golfo podría convertirse rápidamente en un problema de bolsillo para millones de personas.

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