Colombia

Air-e mueve su gerencia en Atlántico y apuesta por recomponer la relación con usuarios

Hace 2 horas

Air-e, intervenida por el Gobierno, movió su cúpula regional y designó a Víctor De Luque como nuevo gerente territorial en Atlántico. El relevo llega en medio de presiones por la relación con usuarios y la gestión del servicio en la Costa Caribe.

Air-e, la empresa de energía intervenida por el Gobierno, anunció un nuevo cambio en su mapa directivo en la Costa Caribe: Víctor De Luque asumirá como gerente territorial en Atlántico, con la tarea de recomponer la relación con usuarios y comunidades en una región donde las quejas por el servicio han sido persistentes. La movida no es menor. En una compañía sometida a vigilancia estatal y con el reto permanente de recuperar confianza, el nombramiento de un gerente territorial termina siendo también una señal política y operativa sobre el rumbo que quiere imprimir la administración actual.

De Luque llega al cargo después de seis años dentro de la misma empresa y acumula 22 años de experiencia en el sector, según informó El Tiempo (Colombia). Su nombramiento se da en paralelo a otros ajustes en la estructura regional de Air-e, que también incluyeron movimientos en Magdalena y La Guajira. La empresa ha insistido en que estos cambios buscan reforzar la presencia territorial y mejorar el contacto directo con las comunidades, justo en departamentos donde el debate sobre tarifas, calidad del servicio y atención al usuario ha estado al rojo vivo. En otras palabras: no se trata solo de mover nombres, sino de intentar ordenar una operación golpeada por el desgaste reputacional.

El caso de Air-e importa porque refleja una tensión más amplia que vive la Costa Caribe: por un lado, una población cansada de interrupciones, cobros elevados y respuestas tardías; por el otro, una empresa que opera bajo presión financiera, política y social. En Atlántico, donde la demanda de energía crece al ritmo de la actividad económica y el calor vuelve indispensable un servicio estable, cualquier cambio en la gerencia territorial puede impactar desde la atención de una protesta vecinal hasta la forma en que se priorizan inversiones y mantenimientos. La verdadera prueba para De Luque no será solo administrativa, sino de credibilidad: lograr que los usuarios perciban que esta vez sí habrá una interlocución distinta.

La reorganización también deja ver que Air-e sigue buscando una fórmula para contener el costo social de su crisis. En territorios como Magdalena y La Guajira, donde la fragilidad del servicio eléctrico se cruza con problemas históricos de pobreza, informalidad e infraestructura deficiente, una gerencia territorial más cercana puede servir como válvula de diálogo, pero difícilmente sustituirá las decisiones de fondo que requiere el sistema. Si Air-e quiere cambiar la conversación, tendrá que demostrar que estos nombramientos no son simples ajustes de organigrama, sino el inicio de una gestión capaz de traducirse en menos reclamos, más presencia en campo y resultados verificables para los usuarios.

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