Dimayor alista fecha para el Millonarios vs. Once Caldas en El Campín

Imagen: www.colombia.com/deportes
Dimayor abrió la puerta para reprogramar el partido entre Millonarios y Once Caldas, aplazado por el mal estado de la cancha de El Campín. La decisión llega después de semanas de incomodidad para el fútbol colombiano y de presión sobre la organización del calendario.
Dimayor empezó a destrabar una novela que ya incomodaba al fútbol colombiano: la reprogramación del partido entre Millonarios y Once Caldas, aplazado por los problemas en el terreno de juego de El Campín. Según informó www.colombia.com/deportes, la entidad ya libera el calendario para ubicar el compromiso, después del escándalo que generó el mal estado de la cancha en Bogotá.
El caso no es menor. Cuando un partido de esta magnitud queda en pausa por una falla de infraestructura, el problema deja de ser solo deportivo y se convierte en una señal de desorden administrativo. En este caso, la discusión no gira únicamente alrededor de una fecha nueva para jugar, sino sobre la capacidad real de la organización para garantizar escenarios en condiciones mínimas de competencia. Millonarios, uno de los clubes más seguidos del país, quedó a la espera de una definición mientras Once Caldas también vio alterada su planificación.
Lo que ocurre con El Campín refleja una tensión que el fútbol colombiano arrastra desde hace años: calendarios apretados, estadios castigados por el uso intensivo y decisiones que suelen llegar tarde. Cada aplazamiento mueve fichas en la tabla, afecta la preparación física de los equipos y altera la logística de hinchadas, televisión y boletería. Por eso la fecha que aliste Dimayor no solo servirá para cerrar un pendiente, sino para medir qué tan rápido puede reaccionar el campeonato cuando la infraestructura falla. En una liga donde cada punto pesa, estas demoras terminan teniendo consecuencias deportivas y económicas.
Ahora la expectativa está puesta en el anuncio oficial. Si Dimayor logra encajar el compromiso sin seguir comprimiendo el calendario, al menos cerrará un capítulo incómodo. Pero el trasfondo seguirá ahí: mientras no se resuelva de fondo el estado de los escenarios, el fútbol colombiano seguirá expuesto a que una cancha en mal estado altere más que un partido, y termine condicionando toda la competencia.




