Al Sisi endurece el mensaje sobre Gaza y exige una solución política real para Palestina
Al Sisi defendió que Egipto no tiene “agendas ocultas” sobre Palestina en medio del estancamiento con Israel. El mensaje llega cuando la presión por una salida política a Gaza crece y la fórmula de dos Estados vuelve al centro del debate.
El presidente de Egipto, Abdelfatah al Sisi, salió este martes a marcar posición en medio del atasco diplomático sobre Gaza: aseguró que su gobierno no tiene “agendas ocultas” en torno a la cuestión palestina y reafirmó que la solución de dos Estados sigue siendo, a su juicio, la única salida viable para una paz duradera en Oriente Medio. El mensaje no es menor. Egipto es uno de los mediadores centrales en la guerra junto a Estados Unidos, Catar y Turquía, y su papel resulta clave en un momento en que las conversaciones con Israel muestran signos evidentes de desgaste.
Durante una reunión con su gabinete y con autoridades políticas y militares, según informó la Presidencia egipcia, Al Sisi insistió en que el conflicto palestino sigue siendo el núcleo de la inestabilidad regional. El mandatario vinculó la falta de una salida política con la persistencia de las tensiones en Oriente Medio y defendió que la vía de dos Estados, respaldada por la mayoría de la comunidad internacional, es la única que puede ofrecer estabilidad real. En ese marco, recordó la línea diplomática heredada de Anwar Sadat, el expresidente que firmó la paz con Israel en 1979, y presentó esa tradición como la base estratégica de la política exterior egipcia.
El trasfondo es más amplio de lo que parece. Hoy, 153 países reconocen al Estado palestino, más del 80% de los miembros de la ONU, una cifra que refleja un consenso internacional considerable, aunque todavía insuficiente para convertir ese respaldo en una solución concreta sobre el terreno. La advertencia llega además después de que Nikolai Mladenov, alto representante de la Junta de Paz para Gaza, señalara que reconstruir la Franja sin reconocer al Estado palestino equivaldría a levantar una prisión más cómoda, no a resolver el conflicto. Esa frase, brutal pero precisa, resume el callejón sin salida en el que han quedado las negociaciones: se discuten mecanismos de reconstrucción y administración, pero la cuestión política de fondo sigue bloqueada.
Las dudas sobre el compromiso real de Egipto con los foros multilaterales también alimentan el contexto. Según fuentes gubernamentales citadas por el medio independiente egipcio Mada Masr, Al Sisi evitó encabezar la delegación de su país en la 81ª Asamblea General de la ONU para no participar en una reunión de la Junta de Paz sobre Gaza. La razón, de acuerdo con esas fuentes, sería el malestar del presidente egipcio porque ese organismo impulsado por Donald Trump no ha conseguido avances visibles para aliviar la situación de los palestinos ni ha logrado presionar a Israel para abrir la puerta a una presencia efectiva del comité en la Franja. En la práctica, el mensaje de El Cairo es doble: Egipto quiere mantener su papel de mediador, pero también dejar claro que no comprará soluciones parciales ni reconstrucciones vacías. Para los palestinos, y para una región cansada de promesas incumplidas, la diferencia entre gestionar la crisis y resolverla sigue siendo la línea que separa la diplomacia de la frustración.




