Cali hará censo de damnificados del sismo casa por casa y con formato físico

Imagen: infobae colombia
La Alcaldía de Cali definió que el censo de las familias afectadas por el sismo se hará de forma presencial, casa por casa y con formatos físicos. La administración pidió a los damnificados no entregar información a terceros y esperar la visita oficial anunciada con anticipación.
La Alcaldía de Cali salió a poner orden en medio de la emergencia tras el terremoto y aclaró que el censo de las familias afectadas no se hará por llamadas, formularios digitales ni intermediarios: será presencial, vivienda por vivienda, y con registros físicos diligenciados por funcionarios oficiales. La precisión busca frenar la desinformación y evitar que personas ajenas a la administración recojan datos sensibles de los damnificados, un riesgo que suele aparecer en crisis de esta naturaleza y que termina complicando la entrega de ayudas.
Según informó infobae colombia, el alcalde Alejandro Eder insistió en que la información solo deberá entregarse a personal de la Alcaldía debidamente identificado, y que las visitas serán anunciadas previamente en los sectores impactados. Esa decisión tiene un valor práctico evidente: en un escenario de calles dañadas, familias desplazadas temporalmente y necesidad urgente de asistencia, el censo es la puerta de entrada para saber quién perdió qué, quién necesita albergue, qué viviendas son habitables y cómo priorizar recursos. Sin un registro serio, la respuesta institucional se vuelve más lenta, más desigual y más vulnerable a errores.
El método anunciado también revela algo más profundo: la administración está apostando por un levantamiento directo de información para reducir fraudes, duplicidades y omisiones. En desastres como un sismo, el mayor problema no es solo el daño material, sino la capacidad del Estado para identificar rápido a los afectados reales y distribuir la ayuda con criterios verificables. Un censo presencial, aunque más lento que una recolección digital, suele ofrecer mayor control sobre la identidad de los hogares y sobre la magnitud del impacto en cada barrio. Para una ciudad como Cali, donde la confianza ciudadana en los procedimientos públicos también pesa, la forma en que se recogen los datos puede definir la credibilidad de toda la atención posterior.
En la práctica, la recomendación de la Alcaldía es clara: no abrir la puerta a recolectores improvisados, no entregar datos personales a desconocidos y esperar los anuncios oficiales sobre las jornadas de registro. Lo que está en juego no es un trámite menor, sino el acceso a ayudas, subsidios y decisiones de reconstrucción que pueden marcar la diferencia entre una recuperación rápida y una emergencia prolongada para cientos de familias.




