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Equipo brasileño llega a Cali para rescatar animales tras el terremoto en Colombia

Hace 1 hora
Equipo brasileño llega a Cali para rescatar animales tras el terremoto en Colombia

Imagen: infobae

Cali recibió al Grupo de Rescate Animal de Belo Horizonte, un equipo brasileño especializado en atender animales atrapados tras desastres, luego del terremoto que golpeó a Colombia. Su llegada pone el foco en una deuda histórica: la protección animal también debe ser parte de la respuesta humanitaria.

Cali recibió este fin de semana la llegada de un equipo internacional especializado en rescate de animales en escenarios de desastre, en medio de la atención que dejó el terremoto registrado en Colombia. Se trata del Grupo de Rescate Animal de Belo Horizonte (Grabh), procedente de Brasil, según informó la senadora Esmeralda Hernández, del Pacto Histórico, quien destacó la presencia del personal como apoyo en una emergencia que no solo golpea a las personas, sino también a los animales domésticos, de trabajo y de compañía que quedan atrapados, heridos o abandonados tras una tragedia.

La llegada de este contingente no es un dato menor. En contextos sísmicos, inundaciones o deslizamientos, la respuesta suele concentrarse primero en salvar vidas humanas, como es lógico, pero la experiencia internacional ha demostrado que la atención a los animales también tiene impacto sanitario, emocional y logístico. Un perro, un caballo, un gato o incluso animales de producción pueden convertirse en víctimas invisibles de la emergencia, y su rescate evita sufrimiento, reduce riesgos de salubridad y ayuda a estabilizar a familias que, en muchos casos, no pueden regresar a sus hogares si no saben qué pasó con sus mascotas o sus animales de sustento.

Que el apoyo llegue desde Brasil también habla de algo más amplio: la capacidad de cooperación regional frente a desastres que desbordan la infraestructura local. Colombia ha enfrentado en los últimos años emergencias recurrentes por sismos, derrumbes e inundaciones, muchas de ellas en territorios donde los protocolos para animales siguen siendo insuficientes o dependen del esfuerzo de voluntarios. La presencia del Grabh en Cali puede servir como antecedente para profesionalizar este tipo de atención en el país, porque la protección animal no puede seguir siendo un asunto secundario cuando ocurre una catástrofe. Si se habla de gestión del riesgo en serio, la respuesta debe incluir a todos los seres vivos afectados.

Más allá de la imagen simbólica de ver llegar rescatistas extranjeros, el episodio deja una lección concreta para Colombia: falta integrar de manera real la atención animal en los planes de emergencia, tanto a nivel nacional como territorial. En una crisis, cada minuto cuenta, y tener equipos entrenados puede marcar la diferencia entre recuperar a un animal con vida o sumar una pérdida más al drama humano. Cali, en esta ocasión, se convirtió en el punto de llegada de una ayuda especializada; el reto ahora es que esta visita no quede como una anécdota, sino como un impulso para que el país deje de improvisar cuando los desastres también golpean a quienes no tienen voz.

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