Colombia

Cartagena apuesta por una empresa pública para asumir el agua y el aseo

Hace 2 horas

Cartagena mueve una ficha de alto voltaje: la Alcaldía llevó al Concejo un proyecto para crear una empresa pública que asumiría el manejo del agua y el aseo. La apuesta abre un choque político y económico sobre quién debe controlar servicios básicos que hoy dependen de privados.

La Alcaldía de Cartagena dio un paso que puede cambiar de fondo la operación de dos de los servicios más sensibles para la ciudad: el agua y el aseo. El distrito presentó ante el Concejo un proyecto para crear una empresa pública con la que buscaría asumir la gestión de estos sectores, en una movida que cuestiona de frente el modelo vigente y anticipa una discusión política de alto voltaje sobre control, tarifas y calidad del servicio.

Según informó El Tiempo (Colombia), la iniciativa fue impulsada por el alcalde Dumek Turbay, quien ha venido insistiendo en que el esquema actual no ha resuelto los problemas estructurales que arrastran miles de cartageneros. La propuesta plantea que el Distrito deje de ser un actor secundario y pase a tener un rol directo en la administración de los servicios públicos, en especial en un escenario en el que el acceso al agua sigue siendo uno de los grandes dolores de cabeza de la ciudad y el manejo de residuos continúa generando inconformidad ciudadana.

Más allá del anuncio, lo que está en juego es mucho más que un cambio administrativo. Cartagena entra así en una discusión de fondo sobre el papel del Estado en la prestación de servicios esenciales, un debate que en Colombia suele reabrirse cada vez que fallan los operadores privados o cuando la ciudadanía siente que paga mucho y recibe poco. Si el Concejo avanza con el proyecto, el Distrito buscaría recuperar capacidad de decisión sobre un negocio estratégico y políticamente sensible, pero también asumiría responsabilidades técnicas, financieras y operativas de gran envergadura. Esa transición no es menor: implica estructura, inversión, músculo gerencial y una ruta clara para evitar que una promesa de soberanía termine convertida en otro frente de crisis.

Por eso la discusión en el Concejo será decisiva. No se trata solo de aprobar una empresa pública, sino de definir si Cartagena está preparada para administrar por sí misma un sistema que impacta la salud, la limpieza urbana, la confianza institucional y el bolsillo de los hogares. En una ciudad marcada por la desigualdad, cualquier cambio en el agua y el aseo tiene consecuencias inmediatas en la vida cotidiana. Si el proyecto prospera, el gobierno local tendrá que demostrar que la crítica al modelo actual no era solo política, sino la antesala de una solución concreta y sostenible.

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