Alcaraz vence a Shelton en París y agranda su dominio en Masters 1000
Imagen: El País
Carlos Alcaraz volvió a ganar un Masters 1000 con una victoria trabajada sobre Ben Shelton en París, donde sostuvo la presión en los momentos decisivos y se impuso en dos sets. El murciano sigue ampliando su dominio en la élite y ya solo le faltan dos títulos de esa categoría para completar el mapa.
Carlos Alcaraz dio otro paso en su ascenso como figura dominante del tenis mundial al derrotar al estadounidense Ben Shelton por 7-6(5) y 7-5, en 1 hora y 59 minutos, para conquistar un nuevo Masters 1000 en París. El murciano resolvió un partido más incómodo de lo que sugiere el marcador y volvió a exhibir lo que lo distingue en la élite: temple bajo presión, lectura táctica y una capacidad cada vez más sólida para cerrar encuentros grandes sin perder el control emocional.
Shelton le exigió desde el saque y le obligó a jugar en una zona de incomodidad constante, pero Alcaraz respondió con paciencia y precisión cuando el duelo apretó. El español sostuvo el primer set en el desempate y remató en el segundo con una rotura que terminó inclinando la balanza. La victoria, además del trofeo, confirma que su versión en pista dura ya no depende solo del brillo y la improvisación: ahora también sabe sufrir, resistir y administrar mejor los partidos cerrados, una señal importante para cualquier aspirante a dominar durante años el circuito.
Este título tiene más valor que el simple número de una copa más. Alcaraz sigue cerrando el círculo de los grandes torneos de la categoría Masters 1000 y ya solo le faltan dos para completarlo, un dato que habla de una carrera que avanza a ritmo de campeón histórico. En un circuito donde cada semana exige respuesta física y mental, el español está construyendo una hegemonía que trasciende su edad y que lo coloca como referencia inmediata del tenis global. Para el deporte español, y para una afición acostumbrada a ver grandes ciclos, lo suyo ya no es una promesa: es una era en construcción.
Lo de París también deja una lectura más amplia sobre el momento del tenis masculino. Frente a rivales cada vez más agresivos y con servicios que reducen los márgenes, Alcaraz está encontrando maneras de ganar sin necesidad de desbordar en cada punto. Esa madurez competitiva, unida a su techo atlético y técnico, explica por qué cada torneo lo acerca más a una jerarquía que parecía reservada solo para los nombres más pesados de la historia reciente.



