Hijas de Petro piden investigar con celeridad denuncias contra su padre

Imagen: infobae colombia
Sofía y Antonella Petro pidieron que se investiguen con rapidez las denuncias de Deicy Jiménez sobre presuntos favores indebidos en entidades oficiales. Las hijas del presidente defendieron el debido proceso, pero marcaron distancia ética al advertir que no se debe normalizar ese tipo de precedentes.
Las hijas del presidente Gustavo Petro, Sofía y Antonella, pidieron que las denuncias de Deicy Jiménez contra su padre se investiguen con celeridad y sin zonas grises. En un pronunciamiento que mezcla respaldo familiar con una clara advertencia política, ambas insistieron en que el país debe conocer toda la verdad frente a los señalamientos sobre presuntos favores indebidos en entidades oficiales.
Según informó infobae colombia, las dos jóvenes, hijas del matrimonio entre Petro y Verónica Alcocer, defendieron el debido proceso y al mismo tiempo subrayaron que su apoyo al mandatario no significa renunciar a sus convicciones éticas y feministas. El mensaje es delicado porque no se limita a una defensa cerrada del presidente: también busca dejar claro que, si hay hechos irregulares, deben ser esclarecidos sin dilaciones ni blindajes políticos.
El caso tiene relevancia más allá del entorno familiar del jefe de Estado. En Colombia, cualquier denuncia que involucre presiones, recomendaciones o ventajas indebidas dentro del aparato público golpea directamente la credibilidad institucional, y más aún cuando el señalamiento toca a un presidente que llegó al poder con un discurso de cambio y combate contra la corrupción. Por eso la reacción de sus hijas es significativa: revela que incluso dentro de su círculo más cercano existe la conciencia de que estas acusaciones no pueden tratarse como un episodio menor ni cerrarse con lealtades personales. La exigencia de rapidez en la investigación también refleja una verdad incómoda para el Gobierno: cuando se trata de transparencia, los tiempos largos suelen costar reputación política y confianza ciudadana.
De fondo, lo que está en juego no es solo la imagen de Gustavo Petro sino el estándar con el que Colombia decide enfrentar denuncias de posible uso indebido del poder. Si las autoridades avanzan con rigor, el caso podría convertirse en una prueba de independencia institucional; si se dilata o se minimiza, alimentará la percepción de que en el país la cercanía con el poder sigue funcionando como escudo. En cualquiera de los escenarios, el pronunciamiento de Sofía y Antonella deja una señal política poco común: el respaldo al presidente no les impide pedir claridad, y en un país fatigado por escándalos, esa diferencia importa.




