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Desfile de Benito Santos en la Catedral de Puebla desata críticas y debate

Hace 1 hora
Desfile de Benito Santos en la Catedral de Puebla desata críticas y debate

Imagen: infobae

La gala “México Monumental 2026” convirtió a la Catedral de Puebla en pasarela de alta costura y abrió una fuerte discusión pública. Aunque el evento buscaba recaudar fondos para la Casa de Maternidad del Estado, la presencia de directivos de la BUAP y artistas alimentó las críticas.

La Catedral de Puebla se convirtió en escenario de un desfile de Benito Santos dentro de la gala “México Monumental 2026”, un evento que combinó alta costura, tradición artesanal y vestimenta litúrgica, pero que terminó generando controversia por el uso de un recinto religioso para una pasarela de moda. La iniciativa tuvo como objetivo recaudar fondos para la Casa de Maternidad del Estado, aunque la discusión pública terminó centrada menos en la causa benéfica que en el gesto simbólico de llevar un espectáculo de moda a un espacio de culto.

De acuerdo con la información difundida por infobae, al evento asistieron directivos de la BUAP y varias figuras del ámbito artístico, lo que amplificó la atención mediática y también las críticas. La propuesta buscó presentar una mezcla entre diseño contemporáneo y referencias al patrimonio cultural y religioso, pero esa apuesta estética chocó con sectores que consideran inapropiado convertir una catedral en escenario para una gala de estas características. El debate, en el fondo, no es nuevo: en México, como en otros países latinoamericanos, cada vez que se cruzan religión, cultura y espectáculo aparece la misma pregunta sobre los límites del uso de espacios sagrados.

Más allá de la polémica puntual, el caso refleja una tensión más amplia entre recaudación, visibilidad pública y respeto por los símbolos religiosos. En una época en la que los eventos benéficos compiten por atención y patrocinio, la elección del lugar puede definir tanto el impacto de la causa como el rechazo que despierta. Para una ciudad como Puebla, con una fuerte carga histórica y religiosa, la decisión de montar una pasarela dentro de la catedral no solo tiene una lectura estética: también toca fibras identitarias y abre un debate sobre quién decide qué puede hacerse en un templo y con qué propósito. Si el objetivo era visibilizar una obra social, la discusión demuestra que la forma puede terminar opacando el fondo.

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