Colombia

Tolima en alerta por robo de 41 cilindros de gas en zona rural de Rioblanco

Hace 1 hora

La gobernadora del Tolima denunció el robo de 41 cilindros de gas en Rioblanco, presuntamente cometido por disidencias de las Farc. La falta de claridad sobre su destino elevó la alarma en el sur del departamento.

La gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz Vargas, encendió las alarmas este fin de semana al denunciar que la estructura ‘Gerónimo Galeano’, señalada como parte de las disidencias de las Farc, habría robado 41 cilindros de gas en una zona rural de Rioblanco. El hecho no solo preocupa por el saqueo en sí, sino por una pregunta más grave que hoy no tiene respuesta: para qué pretendían usar esos elementos en una región donde la tensión por la presencia de grupos armados ilegales sigue siendo una constante.

Según informó Blu Radio y retomó infobae colombia, los presuntos integrantes de esa organización habrían ingresado a la vereda Darién, en el núcleo de La Lindosa, y se habrían llevado cilindros que pertenecían tanto a comunidades como a empresas que prestan servicios en el sector. Matiz advirtió desde su cuenta de X que detrás de este tipo de acciones no hay un propósito legítimo y pidió a la Fuerza Pública actuar con urgencia. La mandataria insistió en que, al no conocerse el destino de los cilindros, las autoridades deben anticiparse a cualquier amenaza antes de que el hecho escale a una situación mayor.

El caso vuelve a poner a Rioblanco bajo observación en un departamento donde la seguridad rural sigue siendo frágil. No es un detalle menor que el robo ocurra en medio de una estrategia de contención de grupos armados en el sur del Tolima, una zona históricamente expuesta a disputas por control territorial, presión sobre las comunidades y circulación de economías ilegales. En ese contexto, un hurto de este tipo no se lee como un simple delito patrimonial: puede convertirse en insumo para acciones violentas, intimidación o incluso para reforzar capacidades logísticas de actores armados que operan en la región.

A la preocupación por el orden público se suma otra carga para la administración departamental: el Tolima enfrenta además una emergencia por incendios forestales que golpea sobre todo el centro y el oriente del territorio. Con ese panorama, la gobernación intenta sostener dos frentes al mismo tiempo, el ambiental y el de seguridad, mientras le pide a las comunidades del sur estar en máxima alerta y reportar cualquier movimiento sospechoso. En regiones como Rioblanco, donde la distancia entre la institucionalidad y las veredas sigue siendo amplia, la información oportuna de los ciudadanos puede marcar la diferencia entre una amenaza contenida y una crisis mayor.

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