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Montero eleva la presión sobre Moreno por rechazar la reforma de financiación autonómica

Hace 50 minutos

María Jesús Montero acusa a Juanma Moreno de vetar 5.811 millones extra para Andalucía y de sostener un discurso de agravio que no se corresponde con la propuesta de Hacienda. La reforma salió adelante en el CPFF, pero sin consenso territorial real.

María Jesús Montero ha puesto a Juanma Moreno en el centro del choque político por la reforma de la financiación autonómica. La secretaria general del PSOE-A sostiene que el presidente andaluz está rechazando 5.811 millones de euros adicionales que, según su lectura, llegarían a Andalucía con el nuevo esquema impulsado por Hacienda. Para la dirigente socialista, esa negativa no responde a la defensa de los intereses de la comunidad, sino a la necesidad de mantener vivo un relato de agravio territorial que, a su juicio, ya no se sostiene con las cifras sobre la mesa.

De acuerdo con la información difundida por Montero en la red social X, la propuesta suma 4.856 millones más procedentes del nuevo modelo de financiación y otros 965 millones vinculados a la reformulación del Fondo de Compensación Interterritorial. La exministra y actual líder del PSOE andaluz asegura que Andalucía sería la autonomía que más recursos extra recibiría con este planteamiento, y por eso exige a Moreno que explique por qué lo rechaza y a qué intereses está respondiendo. Montero insiste en que ese dinero permitiría reforzar sanidad, educación, vivienda y otros servicios públicos, una línea argumental con la que el PSOE pretende trasladar el debate técnico a un terreno mucho más tangible para el ciudadano.

El pulso llega en un momento especialmente sensible: la financiación autonómica lleva años atascada y se ha convertido en una de las grandes batallas territoriales de la política española. Según informó EFE, el Consejo de Política Fiscal y Financiera aprobó este viernes la propuesta del Ministerio de Hacienda para reformar el sistema, aunque solo obtuvo el respaldo de Cataluña y Canarias. La iniciativa fue rechazada por las comunidades gobernadas por el PP y también por las socialistas Castilla-La Mancha y Asturias, un dato que revela que la falta de consenso no responde solo a una división partidista clásica, sino a un problema de fondo sobre cómo repartir recursos entre territorios con necesidades y realidades fiscales muy distintas. En ese tablero, Andalucía aparece como una pieza clave: si efectivamente es la comunidad que más ganaría con el nuevo modelo, el argumento político de Moreno se complica porque el coste de rechazar más dinero público tendría que explicarse con claridad ante una ciudadanía que sufre la presión de listas de espera sanitarias, déficits de vivienda asequible y servicios públicos tensionados.

Más allá del intercambio de acusaciones, el episodio deja al descubierto una constante de la política autonómica en España: todos reclaman más fondos, pero casi nadie quiere ceder en el reparto que perjudica a su territorio o a su relato electoral. Montero intenta convertir esa contradicción en un arma política contra el presidente andaluz, mientras el PP busca mantener un frente común contra la propuesta del Gobierno. Lo que está en juego no es solo una ecuación contable; es quién logra convencer a la opinión pública de que defiende mejor los intereses de su comunidad. Y en Andalucía, donde cualquier discusión sobre financiación termina cruzándose con la gestión de los servicios básicos, ese combate tiene una traducción inmediata en la vida cotidiana de millones de personas.

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